Así habló Frodo Bolsón

Un aire gélido sopló del sur, “un aire impropio” lo denominaron algunos ya que era final de primavera, el trigo amarilleba en los campos esperando a ser recogido y las praderas junto a los arroyos verdeaban sobre “La Comarca”. Tan impropio que les cogió a todos de sorpresa, la mayoría de los hobbits trataron de resguardarse dentro de sus camisas y de sus chales, y ni siquiera el calor de las pintas ni de la carne asada pudo consolarles.

Mientras tanto la novia lloraba a mares dentro del cómodo agujero hobbit. Que aquel frío llegara precisamente el día de su boda con todos sus invitados esperándola, era lo peor que podía ocurrirle. Fuera el novio golpeaba la puerta y la llamaba. Ésta se dispuso a abrirle, llegados a ese punto daba igual que la viera con el vestido de novia, bastante mal presagio suponía ya aquel desconcierto. El novio, un apuesto joven de buena catadura, le dijo que todos se había reunido en el granero del tío Tom para un consejo. La novia, la muchacha más hermosa en varias millas a la redonda, a regañadientes transigió a salir al exterior. Sobre todo al contemplar cómo el viento se había transformado en ventisca y una capa de nubes plomizas cubría el cielo.

Al menos el ambiente en el interior del granero era cálido, aunque tan solo se debiera a la multitud apelotonada allí. En el centro se abría un corro desde el que el patriarca de los hobbits, Samsagaz Gamyi, el último superviviente de la famosa “expedición del anillo”, hablaba a la congregación tratando de buscar una explicación para aquel desencuentro climático. Nadie sabía nada, nadie suponía nada.

Alguién llamó al portón. Le abrieron creyendo que se trataba de algún hobbit retrasado o que se hubiera enterado tarde de la reunión. No obstante, había algo peculiar en aquel recién llegado. Apoyado en un báculo de dos veces su altura, iba ataviado con un abrigo de piel de oso, especie que hacía años que no se había visto en La Comarca, así como iba con la capucha echada tapándole el rostro, cuestión considerada de mala educación en La Comarca donde no existe razón para querer ocultar nada. Primero se quitó la capucha, el hobbit que acababa de irrumpir se descubría como un anciano venerable con el rostro marcado por las arrugas de la edad y el cabello encanecido. Después el abrigo, debajo de la gruesa piel iba bien vestido, ciertamente a la manera de los hobbits, cómoda y elegante, pantalón marrón oscuro, camisa blanca y chaleco, aunque se conservaban un poco ajados, y por último dejó el báculo en un rincón, demostrando que aunque anciano conservaba intacta la energía de la juventud. Nadie le reconoció, lo que no era común en una tierra como La Comarca donde todo el mundo conocía a todo el mundo. Aunque tampoco tuvieron demasiado tiempo para intentar rememorar, cientos de gargantas gritaron espantadas cuando en el centro del granero el patriarca Gamyi cayó desvanecido al suelo. Sus últimas palabras antes de que su viejo corazón se detuviera fueron: “El señor Frodo, el señor Frodo ha regresado”.

Todos se volvieron hacia el recién llegado, desde niños habían oído de Frodo Bolsón, prácticamente lo habían masticado con cada comida del tal manera que cada vez que alguien daba luz entre los nombres que primero se barajaban estaban el de Frodo si era varón, y Froda si se trataba de una niña. No podían creer que semejante figura estuviera entre ellos, emocionados, sorprendidos, extasiados de tal modo que incluso por un momento se olvidaron de que el cuerpo del patriarca Gamyi permanecía en el suelo ya cadáver.

– Señor Frodo,- se adelantó uno de los principales hobbit, precisamente el padre de la novia- es un honor tenerle con nosotros, nos mostramos muy honrados en recibirle.- Pero Frodo no le hizo el menor caso, se metió entre la muchedumbre que le abría camino hasta personarse junto al cadáver de su otrora compañero.- Sentimos la muerte de Gamyi, fue un hobbit irremplazable, un verdadero ejemplo para la comunidad. Sé lo que debe sentir ahora mismo, me consta que fueron ustedes buenos amigos, no dude que celebraremos un funeral digno de su nombre, unas exequias como no se han visto en toda La Comarca.

– Por mí podéis arrojarlo a los cerdos, haréis mayor provecho con ello.- La multitud se escandalizó y cientos de murmullos llenaron el granero, tan solo el padre de la novia mantuvo la compostura:

– Señor Frodo, entiendo por sus palabras que debe encontrarse cansado de tanto viaje. Mandaré que le preparen una estancia cómoda y caldeada, mañana enterraremos a Samsagaz y… yo… no es el mejor momento pero si no le es mucho inconveniente… hoy se iba a celebrar la boda de mi hija Flor, pero el tiempo se ha puesto así, ha llegado usted, Samsagaz ha fallecido…

– ¿Una boda? ¿Quiénes se casan?- Ante él se personaron ipsofacto el novio y la novia, agarrados de la mano, felices y sonrientes.- Ah, hermosos hobbits, buena pareja harán sin duda. Sólo un consejo os doy: follad como descosidos, aparearos como conejos, tened muchos hijos, cuantas más manos mejor porque a partir de ahora las necesitaréis todas.- De nuevo más murmullos, cada vez resultaba más patente que el ser legendario no era como ellos esperaban. Sólo el padre de la novia, de nuevo, más atento a sus propios intereses que a las palabras de Frodo Bolsón, se atrevió a hablar de nuevo:

– Verá, yo había pensado que quizás usted…, iba a pedirle que lo hiciera ahora pero creo mejor dentro de unos días cuando ya haya descansado y se haya repuesto, si no tendría el inconveniente de oficiar la ceremonia…

– ¿Oficiar? ¿No tenéis sacerdotes? ¿Bajo el auspicio de qué dioses o de qué autoridades consolidáis esta unión?

– ¿Dioses?- Ahora sí que se escandalizó el padre de la novia.- No, nunca hemos rezado a dioses en La Comarca, que yo recuerde, ni tenemos sacerdotes. Era el patriarca quien…

– Ah, comprendo. Pero acaba de morir.- Y dirigiéndose al cadáver.- Mi buen Samsagaz, sin ti nunca lo hubiera conseguido pero, ¿qué sentido tuvo el conseguirlo? Ojalá…- lágrimas resbalaron por sus mejillas- ojalá hubieras vivido lo suficiente, tan solo una hora más, ojalá hubieras muerto con el conocimiento pleno de la verdad.

– ¿Qué verdad?- Gritaron desde la multitud.

– Que fue un tonto, un estúpido, un asno que se limitó a agacharse y tomar la carga que le ofrecían, y que más le hubiera valido, más nos hubiera valido, nunca haber salido de La Comarca.- Ya nada podía disimular la tensión, el descontento era generalizado y la cosa amenazaba con acabar en linchamiento.

– ¡Ya está bien!- Dijo una mujer, descendiente directa del patriarca.- No toleraré más insultos a la memoria de mi abuelo. ¿Es que no hay hombres aquí para hacerle callar la boca a ese patán?

Varios jóvenes fueron a por el recién llegado. Frodo entonces extendió el brazo y el báculo desde un rincón voló hacia su mano. Todos se detuvieron y el granero se quedó en el más absoluto de los silencios.

– No os esperabais esto, ¿eh? Un hobbit mago, un hobbit con poderes. Nunca se ha visto nada igual. Esto es lo que sucede cuando matas a un mago, que parte de su poder se te transfiere. Éste, observadlo bien, es el cayo de Gandalf.- Gandalf, aquel era otro nombre legendario, todavía se contaban historias acerca de su participación en la Guerra del Anillo así como de sus míticos fuegos artificiales. Hasta que cayeron en la cuenta: “Pero Gandalf,… Gandalf era un héroe. ¿De verdad lo has matado?”. Frodo lanzó una carcajada.- No me hagáis reír. Todavía recuerdo el desconcierto en sus ojos cuando le degollé con “Dardo”. Él también pensaba de sí mismo que era un héroe, nunca se esperó nada parecido. ¿Y sabéis por qué lo hice? Porque nos engañó a todos.

>> Vosotros hobbits de la comarca que no creéis en dioses, que no habéis necesitado de dioses, a partir de ahora les construiréis santuarios. Vosotros que habéis vivido entre algodones, ahora conoceréis lo que es la realidad. Yo he estado en el otro lado del mar, he leído los sagrados manuscritos de Arna, los he memorizado y finalmente los he quemado. Ahora sólo yo sé cómo fue el comienzo. El Sol, la Luna, las estrellas, la tierra, el mar, las montañas, el mundo. Finalmente los elfos. ¡Cuán criaturas gentiles y agraciadas! ¿No? Me río de vuestras creencias. Ahora yo os descubriré como realmente son: vanidosos y corruptos. Fueron ellos quienes forjaron los silmarill para su propio orgullo, fueron ellos quienes tentaron a Morgul, el cual los robó. Fueron los elfos quienes trajeron la guerra al perseguir a Morgul hasta la Tierra Media. Aún antes de que los primeros hombres y hobbits nacieran al mundo, ellos ya eran expertos en las mil maneras de matar y de morir. Y en las artes oscuras, en la magia negra, en los poderes maléficos. ¿Y los orcos? Muchos sabréis que antes los orcos fueron elfos, no obstante lo que os han ocultado es que de algún modo el mal ya estaba implícito en ellos, Morgul lo único que hizo fue sacarlo a relucir.

>> Pero, ¿qué sabréis vosotros de estas cosas si siempre habéis vivido en paz? La guerra, ¿qué podéis saber de la guerra? Es normal que no recéis a los dioses, aquí la magia sustituye a los dioses. Los elfos os acogieron, hicieron a esta tierra fértil, y crearon para ella un verano seco y caluroso y un invierno suave y lluvioso. ¿Por qué?, os preguntaréis. Muy sencillo, porque los medianos somos achaparrados y acomodados. No suponemos una amenaza y a cambio de poco llenamos sus despensas de excelente grano y sus pipas de buena hierba para fumar. Si vierais el mundo fuera de estas colinas… es seco y descarnado. La mayor parte de las tierras son yermas, los climas son extremos, a veces hiela y las cosechas se pierden, en ocasiones suceden hambrunas y enfermedades y los hombres mueren a millares. Lo peor es ver el rostro famélico de los niños. ¿Y los magos? ¿Qué hacen los magos mientras tanto? Los magos campan por doquier trayendo la guerra, lanzan maldiciones, someten pueblos y enfrentan a los hombres unos contra otros. No podéis imaginar lo que es escuchar el llanto descarnado de un padre ante su esposa y su hija muerta porque el trigo que con tanto esfuerzo cultivaron y segaron los guerreros lo quemaron o lo requisaron para sus campañas. No lo podéis imaginar. ¿Por qué pensáis que la mayoría de los hombres se pusieron del lado de Sauron?

>> No hay honor a este lado del mar, tampoco en el otro. No os dejéis engañar, sólo sois mulos, excelentes mulos de carga. Primero Morgul, segundo Sauron, ¿y después qué? Siempre habrá alguien con quien pelear, alguien cuya enemistad suponga una excusa para mantenernos esclavizados.

>> Cuando lo supe,… juré por… por la memoria de… de todos mis compañeros muertos que jamás volvería a caer en un engaño, y que haría todo lo posible por desterrar la mentira de esta Tierra Media. Acabo de venir del sur donde he destruido Góndor y arrasado con los últimos vestigios de la raza de Númenor, caído sobre el castillo dorado de Medusel y liberado a todos los caballos de los establos de Rohan para que corran salvajes por la llanura. Ahora me dirijo a Rívendel donde aún quedan elfos, romperé la magia que habita en ese lugar para que las alimañas lo invadan, así como el Bosque Negro, así como todos los vestigios de la “gran mentira” que me encuentre en mi camino.

>> Por lo que me une a vosotros aquí ya he terminado. He disipado la magia élfica y os he liberado. Ya no más mentiras, ya no más máscaras que os escondan la realidad del mundo exterior. Ahora sabréis lo que significa vivir en la Tierra Media. Y si me disculpáis me marcharé para jamás regresar. Recordad que ahora soy un proscrito.

Frodo se dirigió al portón, se puso el abrigo y ya se iba a ir cuando alguien entre la multitud preguntó:

– ¿Y está es la razón del frío?

– Sí, ¿acaso no os extrañabais que estando tan al norte gozáramos de un clima tan agradable?

– ¿Y el sol?- Dijo un niño.

– El sol,… despediros del sol. Como mucho lo veréis veinte días al año. A propósito, es posible que dentro de poco hiele, más vale que cosechéis cuanto antes.- Y añadió- Bienvenidos a la realidad.

Frodo cerró el portón tras de sí dejando a sus antiguos congéneres con un mar de dudas que resolver. Aunque a Frodo sólo le carcomía una: ¿habrían elegido estos la libertad sabiendo lo que les aguardaba?

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