Archivos Mensuales: mayo 2013

Papá Puerco

O “Hogfather”. Andaba el otro día indagando por Internet si acaso a nadie se le había ocurrido rodar una película sobre el mundodisco, cuando averigüé que ya se había hecho una. Mejor dicho, una miniserie de dos capítulos con guión del propio Terry Pratchett. ¿Y qué decir? En su salsa, como si estuviera leyendo un libro de este autor, con las conversaciones absurdas e hilarantes, la galería de personajes excéntricos, y aún así la lógica subyacente llevada al extremo. ¿Cómo que en el mundodisco no hay lógica? Terry Pratchett define la magia como la mayor probabilidad de que ocurra algo improbable, y el hecho que universo tan improbable como el mundodisco exista, es por lo tanto un universo donde la magia ha de existir, y por lo tanto donde ocurren hechos improbables.

En este caso, Papá Puerco es una historia sobre un acontecimiento, hogwatch, o la vigilia de los puercos, que sospechosamente tiene un cierto parecido con nuestra navidad, y que sospechosamente ocurre cada año en pleno invierno. Si os gusta Terry Pratchett seguramente os gustará Papá Puerco. Aunque adolece para mi gusto de un fallo, que es claramente una película con un fondo infantil y amable, versada en un acontecimiento infantil como es la navidad, cuando resulta que el mundodisco es un universo poco comprensible para los niños. En otras palabras, me hubiera gustado más que ya que ponen a adaptar una novela de Terry Pratchett, que en vez hacer una sobre la navidad, pues que se hubieran decidido por alguna de Rincewind o de la guardia, que tienen más jugo.

Tus sueños son historia

Resultaba inconcebible que una guerra galáctica pudiera tener lugar, dado el límite de la velocidad de la luz, dadas las colosales distancias, los abismos insondables y vacíos entre estrellas. Y menos aún una conflagración intergaláctica. Pero incluso así lo imposible había llegado hasta ellos.

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Casino

No hay que dejar de considerar de las películas de Scorsese su valor histórico, su capacidad para sacar a la luz aspectos del pasado, normalmente desconocidos, biografías de personajes relevantes, pero los de que comúnmente no se suele hablar. Aunque es cierto que en algunas de sus obras, como “Gangs of New York”, hay cientos de inexactitudes históricas. Sin embargo, quien si no Scorsese para sacar a la luz esos entresijos de la historia neoyorquina, del enfrentamiento de bandas entre los patriotas americanos y los emigrantes irlandeses, de los que seguramente ni sabríamos ni nunca hubiéramos oído mencionar.

Como de la película que nos atañe, de Casino, o cómo Las Vegas se fue a la mierda a causa de la prepotencia y del orgullo desmesurado de un par de tipejos, brillantes eso sí en sus respectivos trabajos, pero que no supieron dejar la picha en su sitio. Quizás un poco larga, a veces te pierdes en los intríngulis políticos y tejemanejes económicos. Pero una lección de historia contemporánea. Scorsese, igual que hay escritores de novelas históricas, es un cineasta de películas históricas, de la historiografía moderna. Por supuesto, hay que dejar de lado algunas exageraciones, como que fue el capricho de una mujer, el no saber estar en su sitio del personaje interpretado por Sharon Stone, lo que provocó la decadencia de la mafia en Las Vegas y desembocó que hoy en día sea más bien un parque temático de diversión para toda la familia donde se juega a los dados.

Por otro lado, no voy a esgrimir, como he visto en numerosas críticas y opiniones, que sea precisamente ese personaje femenino el malo de la película. No voy a caer en el tópico en el que parece que todos caen que dios mío, qué pedazo de zorra. No, desde luego. Ella dejó bien claro cual era su naturaleza, su condición, y fueron los otros los que no quisieron escucharla, los que se engañaron tratando de cambiarla.

Si me rindiera

19 de febrero, jueves

Mi muy querida Eloïse,

Si estás leyendo esto es que he decidido enviártelo. Todavía estoy confuso por el momento de intimidad aquella noche. A aquellos a los que he pedido consejo no dejan de comentarme que es un error, que nuestro pasado ha sido demasiado largo y tortuoso, hay tantos sentimientos confrontados, como para que una hipotética relación tenga buen término. No obstante, si aún así hemos seguido adelante, si incluso bajo estas circunstancias nos hemos encontrado, algo tiene que significar.

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The Hurt Locker

O traducida en España como “En Tierra Hostil”, la gran triunfandora de los Oscar de la academia en su momento, en vez de la costosísima Avatar con la polémica que supuso porque hay quien piensa que hubo cosas raras a la hora de conceder los premios. The Hurt Locker es una película sobre la guerra de Irak, una cinta que no ofrece una visión de conjunto sino la perspectiva contemplada tan solo desde unas pocas personas, de los tres componentes de una unidad de artificieros del ejército. Quizás esto haga que al contemplarla se me recuerde a un gran título del pasado, a “El cazador”. Hay un mensaje que se trasluce en ambas películas, en The Hurt Locker es sin duda menos evidente, pero ahí está de todos modos, y es el de la contraposición del mundo hostil, del país en guerra, ora una selva como la de Vietnam, ora un desierto iraquí, con el planeta civilizado, Estados Unidos, donde habita la familia, las amistades, con los supermercados repletos de productos comerciales de toda índole, un lugar para criar a la estirpe. Y la mayor tensión que se produce en ambos títulos, no es tanto la tensión entre los personajes, ni la violencia encajonada esperando estallar, como entre estos dos lugares, el quiero y no puedo, el deseo ferviente de regresar al hogar por parte de algunos de los personajes, en teoría lo lógico, de abandonar el infierno y retornar con sus seres queridos; o lo sorprendente es que también se produce lo contrario, que hay quien se ha infiernalizado, hay quien se ha habituado tanto a la guerra, a que su vida se sostenga de un hilo muy fino, a la adrenalina que esto supura por todos los poros, que el mundo civilizado le parece anodino, insulso, carente de sustancia.

Mátalos suavemente

O “Kill them softly”, película del director Andrew Dominik y protagonizada por Brad Pitt. Se trata de la típica historia de crisis y resolución de la crisis. O atentado y efectos tras el atentado. Tres delincuentes de poca monta atracan una timba de la mafia. Creen que el golpe es perfecto, creen que se van a escapar sin que les ocurra nada, y que le van a echar el muerto a otro. Pero son demasiado estúpidos como para triunfar. “Mátalos suavemente” es la historia de Jackie Cogan, un asesino, o solucionador, a quien la mafia encarga resolver el asunto. La película es realista, veraz, los diálogos son coherentes, bastante naturales, no tan forzados como los de Tarantino, pero igualmente sugerentes. La gente en Estados Unidos suele hablar poco y lento, no sé de dónde Tarantino se ha sacado toda esa verborrea constante.

No obstante, al mismo tiempo, de la misma manera que “Kill them softly” tiene sus virtudes, son esas mismas virtudes las que se convierten en sus defectos. Se trata de una cinta para un público bastante específico, casi de culto. Esa lentitud, esa parsimonia, esa naturalidad de los diálogos, que aunque interesantes y atrayentes no dicen nada nuevo. Si la cinta se hubiera rodado en la época en la que se publicó la novela en la que está basada, Cogan’s Trade, de George V. Higgins, en los setenta, hubieran resultado más impactantes, más innovadores. Pero ya estamos acostumbrados a demasiado de lo mismo. Pues concluyendo, si les gusta este género, “Mátalos suavemente” les gustará. Pero para el resto de los mortales, una alternativa con mejor aspecto y con parecido argumento es “Antes que el diablo sepa que has muerto”, de Sidney Lumet, y estrenada en el 2007.