Toda la vida

Nos tiramos toda la vida aprendiendo a manejar nuestro cuerpo y resulta que terminamos muriendo en el intento. Siempre hay sensaciones que se nos escapan, movimientos que no llegamos a realizar, experiencias sensoriales que no hemos vivido. A veces no es que sea que no lo hayamos intentado, o no haya surgido, sino sencillamente es que nos negamos a hacerlo, como experimentar cual es el umbral máximo del dolor, o incluso el del placer. Otras nos lanzamos a ello, y hay quien se empeña en traspasar continuamente los límites de lo correcto en el sexo, o a forzar los neurotransmisores a base de drogas, incrementando la percepción, o disminuyéndola a bajo mínimos, o simplemente desistiendo de ver lo que hay delante de nuestros ojos, sino otro mundo, el que ha quedado congelado en nuestra memoria a base de sueños. O incluso hay sensaciones que simplemente suceden, no hace falta buscarlas, o que aun buscándolas no llegamos a ellas. Como el oscuro goce cuando resulta que nos comportamos de una manera cruel, cuando nos salimos con la nuestra, o sencillamente aquel más aceptado de la victoria en un juego, en una batalla o cuando resolvemos un problema.

Con todas estas credenciales, al constatar que nuestra inteligencia a veces es más cuestión de motivación que de poder elegir entre muchas posibilidades, o mejor dicho, de respuestas placenteras, de hormonas y neurotransmisores que son segregados ante determinados logros y ante determinadas acciones, como la descarga de serotonina cuando algunos hombres observan un generoso escote, o al recibir una sonrisa del ser que nos gusta, una posible pregunta sería: ¿Es posible una IA, una inteligencia artificial, sin todos estos estímulos? Un cerebro cuántico que sí, que es capaz de formular y generar ideas propias, pero para qué, con qué intención, cuál es el resultado, cuál es el motivo, cuál es la razón. ¿Acaso no cabría el interrogante de que si diseñáramos una IA capaz de replantearse sus propias prioridades, de librarse de sus condicionantes, una vez lo hiciese, al no tener cuerpo, ni espasmos de placer, ni umbrales de dolor, si no permanecería en cambio en un estado vegetativo incapaz de cualquier paso hacia adelante?

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