Archivos Mensuales: junio 2013

Sightseers (Turistas)

Película británica de cine independiente que puede que para algunos llegue a ser considerada de culto en los próximos años. Trata sobre las vacaciones de una pareja de novios en la treintena poco convencional, que se van de viaje sin apenas conocerse, que descubren aspectos de la otra persona que en cierto modo a cualquiera le echaría para atrás, y sin embargo aún así siguen adelante, se acostumbran el uno al otro, y llegan a compartir aficiones.

Esto en principio no parecería extraño si no fuera porque entre esos hábitos disfuncionales se halla por ejemplo el asesinato en serie.

“Sightseers” llega a recordar uno de esos títulos que en los últimos años nos llegan desde el Japón o desde Corea donde no se sabe cómo pero conforme se va desarrollando la película sucede que todo vale, que todo lo visceralmente posible, por imposible o ilógico que nos parezca, por retorcido y rebuscado, acaba ocurriendo, tarde o temprano. Como los excesos a los que se llega en Battle Royale, o el imposible argumento de Oldboy de Park Chan-Wook. Pero en este caso se trata de una película occidental, con actores y personajes occidentales, con unos actores y personajes cuya expresividad y carácter nos son hasta cierto punto cotidianos, estamos más acostumbrados a su manera de comportarse. Y por ello mismo lo que en una película japonesa llegas a decir: “Lo siento pero no me lo creo”, aquí al contrario, es posible que incluso lleguemos a comprender el porqué de las acciones de los personajes. Y por ello asusta un poco.

Película recomendable, no obstante no para sensibilidades susceptibles. Y por echarle alguna nota negativa, que me hubiera gustado que fuera más cómica. Porque en el fondo, aunque parezca un drama, Sightseers se vende como una comedia. Pues lo dicho, quizás más contrapuntos cómicos en algunas partes de la cinta.

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Troll hunter

Película noruega rodada como un falso documental. La historia es sencilla: unos estudiantes universitarios de periodismo tratan de rodar un reportaje sobre la caza ilegal y se encuentra con uno de los secretos mejor guardados del gobierno noruego: la existencia de trolls en el extremo norte.

La historia es desde luego original, algo nunca planteado antes. Ese es el mayor valor de la película y por lo cual, aunque sea solo por eso, merece la pena verla. Ah, y por el apartado gráfico, por el diseño de las criaturas y de las imágenes, que es excelente.

Aunque por supuesto, y para que vayan avisados, no pierdan los nervios por las incongruencias y por los infantilismos en el guión. Tiene cosas rabiosamente originales, como que trate de justificar científicamente la existencia de los trolls. Sin embargo, hay otros detalles que arrojan a la basura todo este esfuerzo por la credibilidad.

En cualquier caso, ver a los trolls en plena acción no tiene precio.

Stoker

Stoker, de Park Chan-wook es una película que va de más a menos. Desde luego, no te lo esperas que va a ocurrir, pero cuando ocurre piensas: “¿Y eso es todo?”. Los primeros minutos es desde luego lo mejor. Piensas, ¿cómo concebir esta película? ¿Cómo la puedo relacionar? Hay quien dice de Stoker que es inclasificable. Yo no diría tanto. Stoker juega con la realidad aumentada, que cada momento, que cada sensación, por muy leve y repentina que sea, se ensalce hasta el infinito. O mejor dicho, a Park Chan-Wook parecen no gustarle, al menos en esos primeros minutos, los momentos clave, el instante en que se rompe a llorar, en que se estalla. Sino más bien los pequeños en derredor. En ese sentido se le puede relacionar con Amelie, pero en el lado opuesto. Mientras que en Amelie el gusto por los pequeños placeres se busca en pos de la felicidad, en Stoker el objetivo es el desasosiego. Rutinas que no terminan, rituales frustrados, interrumpidos, pero que continúan después, para no dar espacio al vacío.