El atlas de las nubes

O la última de los hermanos Wachowski. Bien hecha, bien dirigida, bien tramada para mi gusto. Pero sin llegar a la calidad de Matrix. De nuevo los Wachowski recaen como en V de Vendetta en el discurso de lo bienintencionado: la grandeza del amor que lo puede todo, los pequeños gestos que como la semilla del árbol de la mostaza pueden dar lugar a enormes raíces. Filosofía barata. De nuevo es esa búsqueda de lo ingenuo, un discurso que casi pudiera decirse adolescente. Al final de la tercera parte de Matrix aparece el arquitecto que más o menos indica que la paz perdurará mientras nadie la estropee. Ese es un planteamiento maduro. Habla sobre el futuro, sobre las consecuencias de nuestros actos, sobre el fatuo valor de los sacrificios si acaso no somos capaces de sacarles provecho. Sin embargo, V de vendetta termina, y concluye con algo muy sugerente, muy adolescente, la rebelión. Pero, ¿y qué ocurre después? ¿Será el pueblo capaz de autoorganizarse o las mafias camparán a su gusto y doblegarán a los humildes? ¿Quiénes serán los políticos que sucedan al dictador? ¿Serán corruptos, robarán, se enfrentarán entre ellos? ¿Es posible que la situación pudiera desembocar en la guerra civil? V de vendetta es el gran cuento de hadas del siglo XXI en cuanto que como con los cuentos de hadas de antaño concluye con el “y fueron felices y comeremos perdices”, pero no narra lo que ocurre después.

En lo referente a “El atlas de las nubes” se respira ese mismo planteamiento, esa misma ingenuidad. Todo es bueno, todo es maravilloso, una persona en el momento justo y en el lugar justo puede ser capaz de cambiar la historia.

Aunque hay que reconocer que si nos apartamos de lo políticamente correcto del mensaje, el planteamiento es hasta cierto punto original. Es como “Babel”, de Iñárritu, pero con saltos en el tiempo. En Babel todo está conectado, como el efecto mariposa, un hecho eventual en África desemboca consecuencias inesperadas en el otro lado del mundo. En el Atlas de las nubes se conserva lo de que todo está conectado en el sentido de que un acto de rebelión en el pasado puede servir de referente e inspiración para las generaciones futuras.

Ahora bien, es original y llamativo en la novela, donde cada historia se desarrolla en un capítulo aparte. Pero en la película donde todas las tramas conviven paralelamente y se salta de una a otra sin ningún pudor, el significado se diluye, no se nota, no se percibe tanto como debiera.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s