Arcadia

O “Le couperet”. Película del director griego Constantine Costa-Gavras estrenada en el 2005. Costa-Gavras es un director contestatario aunque sin llegar al extremo del fanatismo ni de la exaltación. Se puede definir como un cineasta cómodo de ver pero que abre conciencias. Sin llegar a los límites de la virulencia, su mirada es inteligente y no exenta de cierta mala leche.

La película cuenta la historia de Bruno, un alto ejecutivo de una industria papelera que es despedido debido a una relocalización de su empresa. Al principio no teme puesto que piensa que el mercado laboral es ágil y que pronto conseguirá un nuevo empleo. No obstante, cuando pasan tres años, la situación cambia, la desesperación llama a su puerta. Comienza a recapacitar y surgen unas reflexiones bastante amargas y profundas. Todo lo que le rodea, todo ese refugio de comodidad, ese confort, que se plasma en coquetas residencias de jardines de césped bien cuidado y cortado periódicamente, se sustenta sobre un volcán latente. Mientras haya trabajo y se reciba un buen sueldo el monstruo queda apaciguado. Pero un mes sin empleo y la situación al completo se tambalea.

Bruno entonces medita un plan. Tiene una familia, unos hijos a los que alimentar, una hipoteca que pagar, y por ellos se convierte en un soldado de fortuna, en un agente libre. La sociedad es una selva, nadie va a luchar por él, nadie le va a hacer el favor, él es la madre jaguar que protege a sus crías. Concibe un plan para recuperar el status perdido, el cual es ni más ni menos que asesinar a todos los posibles candidatos al puesto de trabajo al que aspira.

La película, como he dicho, es del 2005. Desde entonces ha llovido mucho. Sus planteamientos se han repetido hasta la saciedad, ahora nos parecerían sencillos y poco elaborados. Pero aún así hay que concederle el mérito de ser una de las pioneras, incluso de suponer una cinta premonitoria. Por un lado, lo típico, la crisis. Todas esas familias arruinadas, todas esas hipotecas impagadas, la morosidad, los desahucios, el terror a quedarse en la calle. Mas por el otro es la antecesora de la temática narrativa de los tiempos presentes. Por ejemplo, en estos momentos en que me hayo enganchado a una serie como es “Breaking Bad”, con un protagonista, Walter White, una persona normal, corriente, teóricamente decente, pero que por las circunstancias se ve empujado a cometer actos criminales, ahora descubro que tuvo una predecesora en Arcadia. La furia que emana de la clase media, la violencia que surge de la rotura del conformismo, cuando la economía se convierte en una selva.

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