Archivos Mensuales: noviembre 2013

Cuando

Cuando tu momento culmen ya transcurrió, cuando tus records personales no podrás jamás batirlos, cuando el esplendor de tu existencia ha quedado extinguido. Ese fue el tema que me propusiste. ¿Cómo entender la vida después del clímax? ¿Cómo concebir el paso de los años cuando a los treinta ya empezabas a sentirte viejo? Si el cénit de tu carrera sucedió a los veintinueve y fracasaste, y eres consciente de que jamás podrás volver a recuperar ese momento. Era el punto de inflexión, el instante clave. O tenías éxito o continuabas, o fallabas y nunca volverías a tener una oportunidad como aquella. Y desde entonces todo te resulta un sucedáneo, un mal sustituto, de lo que pudiste ser. Cuando eres consciente de que si tras la muerte no hay nada, ¿qué más da vivir un segundo o mil años? Me planteabas que bien tu periplo pudiera haber terminado en aquel instante, ¿qué sentido tiene envejecer si lo que te acompañará de ahí en adelante es el sufrimiento y la frustración? ¿Qué sentido tiene dejar de ser joven y obsesionarse con vivir lo máximo posible si el padecimiento es lo que hallas cada mañana al despertar? Si hasta implorabas porque hubiese una guerra, un conflicto armado, para poder sumergirte en un último instante de gloria, de enardecimiento, y estallar en mil pedazos. Ahora podría decirte yo, ¿es que el devenir únicamente se basa en las aspiraciones? ¿Es que no hay otra razón para vivir que lograr los objetivos? ¿No podrías sencillamente dejar de desear, limitarte a respirar? Y tú me responderías: ¿qué es la vida sin sueños? ¿Y qué queda cuando estos se sumen en aciago agujero de la desesperanza?

Arn, el caballero templario

“Arn, el caballero templario” es una una superproducción sueca ambientada en la era de las cruzadas, basada en la trilogía de las cruzadas de Jan Guillou. En realidad de esta trilogía se hicieron dos películas, que en España se condensaron en una sola que dura en torno a las dos horas. Eso explica que como con “Alatriste” da la sensación de que hay demasiados sucesos o, mejor dicho, de que se acaba con terminar con uno cuando de repente sin venir a cuento comienza el siguiente, así como faltan nexos de unión, más metraje para explicar algunas cuestiones.

En cualquier caso es una película entretenida, con gran despliegue de medios sobre todo teniendo en cuenta de que se trata de una cinta europea y no americana, y a pesar de algunos defectos como los ya comentados o que en ocasiones abusa de los flashbacks y en algunas escenas de lucha la cámara asemejase que no se encuentra donde tuviera que estar explicando lo que sucede, se trata de un título interesante y recomendable para los amantes del cine histórico.

Terrores nocturnos

Anochece más pronto, el frío cae sobre la ciudad. Camino sobre la pasarela de un puente, a ambos lados veo aberturas por las que se contempla el río al fondo bajo mis pies. Durante un momento me imagino saltando la valla y arrojándome por uno de los agujeros.

Llego a mi dormitorio a las cuatro de la madrugada. Bajo las persianas completamente para tener la oportunidad de dormir durante el día. Pero me despierto, y sumergido en la oscuridad siento una opresión sobre el pecho, como si cientos de brazos invisibles me aprisionaran. Intento revolverme mas no puedo, grito, me muevo convulsivamente cargado de agonía y agobio, con mi cuello y la cabeza contorsionándose como si fuera una serpiente. Por fin parece que mi cuerpo despierta, me zafo de la presa, de las mantas, de las sábanas, enciendo la luz y no encuentro nada.

Tengo que dormir con las persianas subidas, para al menos entrar en contacto con las luces nocturnas de la ciudad, para no estar solo. ¿Con mis sueños? ¿Con mis pesadillas? No, con mi memoria.

No puedo recordarte, me niego a recordarte, tu soberbia, tu orgullo desmedido; mi excesiva ambición, ¿cómo pude aspirar siquiera a implorarte?

Te quejas de mis batallitas, siempre la misma cantinela, quejándome, haciendo aspavientos. Y sin embargo a la par con esa sonrisa sintiéndote segura te jactas del lugar donde estoy, a donde me arrojaste;  como si esto fuera lo máximo a lo que puedo aspirar.

Ningún tiempo pasado fue mejor si me hace sentir como lo hago, como haces que me sienta.

Y si acaso el negro río pudiera engullir tu efigie; pero es algo con lo que tengo que convivir a la par que contemplo las luces nocturnas de la ciudad a través de mi ventana.

El juego de Ender

“El juego de Ender” en su momento no fue una novela para niños, aunque versara sobre la existencia de un niño y sus compañeros como protagonistas. No obstante, al parecer hay poca gente que comprenda que una novela sobre niños no sea necesariamente para niños. De ahí que ahora su películatenga problemas de identidad en cuanto a la edad de su público objetivo. Basada en el libro de Orson Scott Card, una película sobre “El juego de Ender” no puede ser una película sobre niños. Y aún así, puesto que el protagonista es un niño, uno se sorprende en comprobar como el setenta por ciento de los asistentes a la sala eran padres y madres con sus hijos pequeños. Y sin embargo, ningún adolescente.

En su momento “El juego de Ender” no fue una novela para adolescentes, pero visto como ha evolucionado la literatura para este espectro de edad (Los juegos del hambre, Harry Potter,…), “El juego de Ender” fue pionera en un género de novelas ambientada en las relaciones entre un grupo de adolescentes enfrentados a un mundo violento, competitivo y despiadado. No es que la película no sea apta para adultos. Al contrario, los seguidores de la novela de Scott Card disfrutarán de una versión más o menos fiel, por supuesto con los típicos cambios debido a que hay que adaptar la novela a un metraje limitado. Sin embargo, tal como ha evolucionado la cultura, “El juego de Ender” es ante todo una película para adolescentes. Pero repito, ningún exponente de esta edad en la sala.

Finalmente, concluyo: “El juego de Ender” es una película que no se ha sabido vender convenientemente.