Minorías berreantes / Screaming minorities

The next article has been written in English and in Spanish. The English version is at the end.

La teoría que propongo a continuación es válida sólo si admitimos dos supuestos: todas las personas en España, sin excepción, lo que realmente quieren es llegar al poder, y en la actualidad estamos viviendo en la falsa democracia”. Falsa democracia por varias razones. Por ejemplo, entre otrasel hecho de que las elecciones se celebren cada cuatro años y los políticos mientras tanto viven y convergen separados de las necesidades y deseos de la gente. Falsa democracia debido también al hecho que desde hace diez o quince años parece que vivamos en el gobierno de las minorías. Mejor dicho, el gobierno de las minorías berreantes.

Las mayorías tradicionales son silenciosas y acomodadas, y tienden a no quejarse demasiado por la razón de que las leyes han sido escritas más o menos de acuerdo con sus opiniones. Pero la aparición de los medios de comunicación ha cambiado las reglas del juego. En el pasado, y no hace mucho tiempo, las únicas formas de llegar al poder era o bien siendo un político o teniendo éxito en los negocios. Pero hoy en día tenemos los medios de comunicación. Una persona carismática es capaz de ostentar una enorme influencia y alcance mediático sólo por escribir su opinión en un blog o publicar diariamente en twitter. Ahora bien, ¿y si alguien no es tan carismático? Igualmente es susceptible de conseguir esta influencia si se une a un colectivo y comparte las opiniones de toda la comunidad. Si uno de ellos tiene algo que decir, toda la gente alcanza a decir lo mismo y parece que suene más fuerte y tenga más alcance. Si alguien de fuera critica al colectivo todos a una se pelean y protestan contra esa persona. El resultado son las “minorías berreantes”.

La tendencia se ha invertido. Las mayorías tradicionales tienden a disminuir debido a que son silenciosas y los políticos ya no las escuchan. En su lugar para conseguir votos y evitar polémicas, prefieren satisfacer los requerimientos de las minorías berreantes. El resultado es que el número de colectivos aumenta cada día. Profesionales de alguna categoría, nacionalismos, opciones sexuales, identidades alternativas, incluso voluntarios de organizaciones benéficas. La proclama de uno es la proclama de todos. El problema de uno es el problema de todos. El enemigo de uno es el enemigo de todos.

Pero lo preocupante no es tanto la aparición de estos colectivos, sino lo absurdo de su comportamiento. Cada persona dentro de una de estas comunidadespara pertenecer a la colectividad, es como si se sintiera impelido a estar de acuerdo con cada pensamiento u opinión general en la comunidad. En otras palabras, la presión social. De hecho muchos de ellos parecen seguir la opinión general, incluso sin estar de acuerdo o, aún más preocupante, sin haber pensado en la cuestion por sí mismos. En otras palabras, las minorías berreantes resulta que acaban reduciendo el pensamiento independiente.

Mas aún peor es la situación que se está dando que parece que cuando alguien culpa de algo a una persona de un colectivo, es como si se estuviera metiendo con todo el colectivo. Y se ponen a defenderla sin razón, incluso si saben y son conscientes que ha obrado mal. Como si la persona no fuera una persona independiente, con sus propias decisiones y susceptible de cometer errores porque al fin y al cabo es humana, sino como si todos fueran una legión de autómatas sometidos al mismo patrón. Como si la sociedad no fuera tanto el conjunto de todas las personas sino la suma de cada una de las minorías por separado, aparentemente sin comprender que más que trabajar por la minoría segregada lo están haciendo para ayudar a la sociedad. El personal sanitario trabaja por el bien de la sociedad, los arquitectos colaboran por el bien la sociedad. Es como si hubiéramos vuelto a la época medieval, a los gremios. Incluso se pudiera decir que se trata de una especie de hipocresía porque estos colectivos suelen denunciar y perorar contra los políticos, pero en realidad se están comportando como los políticos, rascándose las espaldas los unos a los otros, tratando de evitar asumir la culpa por lo malo que hayan podido hacer.

The theory I’m going to expose is valid only if we admit the following two suppositions: all people in Spain without exception what really want is to reach the power, and currently we are living in the “fake democracy”. Fake democracy for several reasons. For example, among others, one of them is the fact of elections every four years and meanwhile politicians are separated of the necessities and desires of rest of people. Fake democracy due also to the fact that since ten or fifteen years ago we seem to live in the government of minorities. Better to say the government of screaming minorities.

The majority is silent and tends not to complain too much for the reason that laws have been written according to their requirements. But the emergence of media has change the game rules. In the past, and not a so far away past, the only ways to reach power was through being a politician or succeeding in business. But today we have the media. A charismatic person is able to get an enormous influence only for writing his/her opinion on a blog or publishing daily on twitter. But if someone is not such charismatic, he/she is capable anyway of getting this influence by joining a collective and sharing the opinions of the whole community. If one of them has something to say, all the people say the same. If another person criticize the collective they fight and answer heavily all together. They are the “screaming minorities”.

The tendency has reversed. The majority tends to decrease because they are silent and politicians are not hearing them any more. Because for getting votes and avoiding controversial, politicians prefer to satisfy screaming minorities. For this reason the number of collectives increases larger and larger. People of some kind of profession, nationalities, sexual options, alternative identities, even volunteers of charities.

Anyway the worrying stuff is not the appearance of these collectives, but the nonsense of their behaviour. Every single person inside one of these communities, to belong to the collective, feels like they have to agree with every single thought or general opinion in the community. Actually that we call social pressure. And many of them follow the general opinion even if they disagree or, the most concerning, without having thought the issue for themselves. In other words, screaming minorities seem to reduce independent thinking.

And another matter is that people inside these communities tend as well to think that if somebody says that a member of the collective is guilty of something, is the same if that person has blamed all the minority. And they defend him or her even if they know that he or she is in fact guilty. They look like not to understand that a person is a person, and the community is the community, that society is the joint of all people and not the sum of every single minority, that in fact we are working for the whole society. Nurses are working for the society, architects are working for the society, not only for themselves. It’s like we would have returned to the medieval ages, to the guilds. Actually this is a kind of hypocrisy because complaint against politicians but in fact they are behaving like politicians defending each other, avoiding to take the blame for something wrong they have done.

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