John Rambo

En principio es otra película de acción, donde para distinguirse la violencia es cada vez más cruda, más visceral (literalmente), con brazos cortados por las balas, cabezas explosionadas por francotiradores, soldados descuartizados en un tiroteo,… Tengo amigos flipados de las armas que no es que tengan un arsenal de fusiles en casa (en España estaría prohibido), sencillamente que a veces parece que su única conversación verse sobre estadísticas de armamento, de los kilopondios de fuerza que imprime un proyectil, de que es más potente, si una flecha lanzada por un arco o una bala de 9mm, etc. Esto es, no les hace falta tener fusiles, se los imaginan y los viven. Y a estos flipados les preguntas: lo que sale en John Rambo, ¿es verídico? Y te contestan: “Lo es”.

Aparte de que el cine de Hollywood se acerque a una mayor verosimilitud en su tratamiento de la violencia, y con ello te entre un escalofrío por dentro al contemplar la crudeza de la guerra, si hoy saco a colación esta película no es tanto por su argumento, o por sus cualidades en sí (que a excepción de los tiros no se diferencia de otras tantas cintas del montón), sino porque da la casualidad de que hace poco leí un cómic de Guy Delisle, “Crónicas Birmanas”, ambientada en la misma nación en la que se desarrolla John Rambo. Guy Delisle es un dibujante que viaja por el mundo acompañando a su esposa que es doctora de “Médico sin fronteras”, en un momento dado transita por Birmania (o mejor dicho, Myanmar) y más o menos lo que su obra narra es una autobiografía de sus andanzas por allí. Guy Delisle no es para nada violento, no se vayan a pensar. Describe personas, géneros, situaciones a veces cómicas, a veces extrañas, nos relata sobre la vida cotidiana… como ven todo alejado de una situación de guerra. Sin embargo, Delisle no deja de apuntar que Myanmar vive hoy en día en una dictadura militar donde hay zonas del país a las que no se permite que ningún extranjero, ni siquiera personal sanitario de “Médicos sin fronteras”, se adentre. Hay estrictos controles, no se deja llevar cámaras, las carreteras están cortadas, etc.CronicasBirmanas

Y la cuestión es que comparando esto con John Rambo te llegas a preguntar: “¿Y si lo que narra la película fuera cierto?” No me refiero tanto al personaje en sí, sino a las atrocidades que los militares birmanos acometen con las etnias de las zonas de conflicto, las matanzas indiscriminadas, los asesinatos impunes, las torturas, los juegos de muerte,… Lo cual no solo ocurriría en zonas apartadas de Myanmar, sino que ahí tenemos África a la vuelta de la esquina donde se sabe a ciencia cierta que hay milicias, niños soldado, miles de niñas convertidas en esclavas sexuales,…

Y mi pregunta ante esto es, ¿por qué a nadie se le ha ocurrido vender John Rambo como una película de concienciación?

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