Archivos Mensuales: mayo 2015

Música ambiental para disfrutar de un western atípico

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Dead Man. Jim Jarmusch

Dead Man es un western atípico rodado en blanco y negro por uno de los grandes nombres del cine independiente, Jim Jarmusch, protagonizada por Johnny Depp y con banda sonora a base de guitarras acústicas de Neil Young. Dead Man es tildada de lenta, como es lo típico en el cine independiente, por ello no será del gusto de muchos. Aún así, para aquellos que todavía no hayan dejado de leer, Dead Man arranca con un comienzo vibrante y bastante bueno, que recuerda un poco a Brazil, de Terry Gilliam, en el sentido de que un error burocrático, un fallo de la maquinaria del destino, condena a un ser anodino, en este caso representado por Johnny Depp, en un camino directo hacia el infierno, con la diferencia de que si en Brazil el personaje se concibe como un héroe en pos de la libertad, en Dead Man William Blake es consciente de su transición hacia la barbarie y el salvajismo. Se aparta de la sociedad, de lo que es el mundo civilizado, se adentra en el paganismo, en el reino de la espiritualidad primitiva.

He dicho, el comienzo es muy bueno. Sobre el resto de la película, si ustedes no son de esos que gustan de la lentitud del cine indie, les recomiendo, algo que no haría con otro tipo de películas, que se lean previamente el argumento. Mejor dicho, que conozcan de antemano todas las referencias literarias a la obra de William Blake (que se llama igual que el protagonista y que es un poeta del siglo XVIII) que emplea el director. Y con esto no se encontrarán destripando la película, sino asegurando que la comprenderán en su justa medida, y disfrutarán de las interpretaciones y de todos los mensajes vedados y ocultos con los que cuenta este tipo de cine.

El mundo desconocido

La mujer de memoria infinita apenas tenía un año de vida, su cerebro aún se estaba formando, su vista era hasta cierto punto borrosa, pero con una madurez asombrosa no se asustaba ante todas las sombras tenebrosas, ni ante las figuras gigantescas o ruidos perturbadores y amenazadores que rodeaban su menudo cuerpecito. En brazos de su ama de cría, que no de su madre pues murió en el parto, era como si tuviera conciencia de que no debía llorar ante nada que no fuera que la arrancasen de los brazos de quien la protegía.

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Lo divertido que tiene que ser

Lo divertido que debe ser formar parte como componente de una tendencia, de una minoría donde todos parezcan pensar lo mismo, vestirse de manera similar, constituir una parte más de una tribu urbana. Y en el panorama virtual reirle las gracias a los demás, darle a “Me gusta” en las publicaciones de tus compañeros, posiblemente sin haberlas leído, hacer como que opinas igual que ellos, que apoyas las mismas ideas políticas, similares teorías contraproducentes, y finalmente utilizarlos como plataforma.  Te dirán que lo que escribes o lo que comentas se sale de lo habitual, pero como te tienen simpatía, en el día a día no les criticas, te difundirán. Lo divertido que tiene que ser ir a donde sea con una palmadita en la espalda porque les has caído simpático o simpática, ascender no por méritos o calidad sino por habilidades sociales. Lo divertido y lo ganancioso que tiene que ser.

Pero, simplemente, no me sale.

Tokyo ya no nos quiere. Ray Loriga

Novela de ciencia ficción española, en mi opinión no demasiado brillante, de lenguaje que resulta pretencioso y recargado, así como la acción acaba siendo un poco repetitiva.

No obstante, de planteamiento realmente sugerente. En un futuro no muy lejano en el que las grandes epidemias del XX, como el SIDA, han sido erradicadas, una compañía farmacéutica da con la fórmula de una droga que permite a quien la consume desenlazar la sinapsis neuronal que le une a determinado recuerdo. Esto es, la química del olvido selectivo.

Alguien dijo que la felicidad consistía en tener buena salud y mala memoria. En esta perspectiva, ¿no habría quien daría lo que fuese ante la posibilidad de borrar de un plumazo y para siempre determinados recuerdos funestos? La felicidad al alcance de un pacto con la química, puesto que una vez erradicadas las verdaderas epidemias, toca la hora de crear enfermedades: la depresión como una enfermedad; la tristeza, el desamor, las crisis del ego, la frustración, la presencia de la muerte, los recuerdos dolorosos,… como enfermedades para alimentar la maquinaria del nuevo orden.

Imaginad un mundo en el que todos fuéramos felices, sin recuerdos dolorosos, sin deudas psicológicas, sin neuras, sin manías persecutorias, sin traumas infantiles, sin tendencias obsesivas,… Bienvenidos al infierno de la felicidad.

Reflexiones sobre la cuestión de la vivienda digna

Acabo de regresar de la Escuela de Arquitectura de Sevilla donde he expuesto una ponencia en el II Congreso Internacional de Construcción Sostenible. Buenas sensaciones en general. Tras cinco años de ausencia creí que me iba a costar más o que iba a sentir añoranza u otras cuestiones. Pero sencillamente la vida sigue y no se puede decir mucho más.

Sobre el artículo que he expuesto lo podéis leer pinchando el siguiente enlace:

Reflexiones sobre la cuestión de la vivienda digna

 

Momento película independiente

Sentado en el probador esta mañana ante el enésimo pantalón que no me quedaba bien, me observé en el espejo de cuerpo entero y tuve mi momento cine independiente. La factoría de Hollywood no suele ser proclive a este tipo de imágenes. No obstante, se repiten hasta la saciedad en el cine indie tipo Sundance. Las describo: largos planos inmóviles del protagonista o uno de los personajes, que permanece quieto sentado mirando hacia el infinito, en posición relajada, con un cigarro opcional en la mano, o con los codos sobre los muslos. Lo importante de la escena es lo que está pensando. Pudiera estar meditando sobre el paisaje, sobre las vicisitudes de la existencia, concentrado en el desamor y en el desengaño, o tratando de desentramar la esencia de la vida. En mi caso lo que me ocurría era que estaba muerto de puro aburrimiento.