Acracia moderada

Cada vez estoy más convencido de que hemos salido de la democracia. No obstante, lo cual no es lo malo puesto que derivamos hacia una situación que pudiera denominarse “Estados de derechos”, derechos en plural, donde cada cual puede encontrar legislado, regulado y permitido, hasta la más mínima de sus aspiraciones, siempre que no sean de ánimo violento ni sean dañinas contra el interés general. En ese sentido nos desligamos contra la dictadura de las mayorías, que en un momento dado podrían ir en contra de esas aspiraciones, en una situación en que parece que dé igual quien gobierne puesto que asemeja que lo que se va a hacer va a ser lo mismo. Nos hallamos en las puerta de una acracia constitucional. No sé ustedes, pero soy de las personas que no se indignan excesivamente por si los partidos incumplen o no las promesas electorales siempre que sea por una cuestión razonable. Me hallo consciente de que nos encontramos en un mundo mutable, el Estado ha de hacer frente a las situaciones inesperadas o especialmente difíciles de resolver. Cuando voto, elijo más bien una actitud: el partido político en cuestión va a someterse a cualquiera que grite en plan altisonante, o está dispuesto a acometer medidas impopulares en pos del bien general. Dentro de estas cuestiones, lo primero en lo que me fijo es la relación con la economía. En este sentido, me dispongo del lado de lo que pudiéramos denominar “acracia moderada”. Es necesaria la concentración financiera privada, en otras palabras, son necesarios los bancos, el sistema crediticio, para permitir que los ciudadanos se independicen de las ocurrencias populistas y dictatoriales de los políticos, ya sean de extrema izquierda o de derecha, que a veces asemeje que actúan en plan cortijero, barriendo para sus adentros. Y a su vez son necesarios los políticos, para corregir los desmanes y excesos especulativos de las grandes corporaciones. Esto es, abogo por el no intervencionismo gubernamental en una situación que hasta cierto punto se pudiera denominar acracia, pero con ciertos límites, que son aquellos basado en el respeto a los Derechos acogidos, y en erradicar las tendencias que puedan llevar a una crisis económica, y como nos ha demostrado la historia, las principales crisis económicas como el crack de la bolsa o la reciente del 2007, no se debieron a como decía Marx, el alza tecnológica, puesto que este alza se corrige con el sector terciario, sino a la sobreespeculación en los mercados que llegan a conceder un excesivo valor de intercambio a lo que no lo tiene.

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