Archivos Mensuales: julio 2015

Gone Girl. Gillian Flynn

O “Perdida” en castellano. Novela con una adaptación al cine considerada como una de las mejores películas del año pasado (aunque todavía no la he visto). Por ello de momento me concentro en el libro. De manera resumida se puede decir que “Perdida” es una novela sobre el matrimonio, sobre un caso extremo de matrimonio donde las típicas desavenencias, tiras y aflojas, momentos de amor, de desamor e incluso de odio, se vuelven exagerados y excesivos “Perdida” lleva la realidad del matrimonio, de la batalla de sexos, hasta el límite tal que se convierte en una guerra, donde los contendientes se desgastan, se destrozan mutuamente pero resultando que después de todo no pueden vivir el uno sin el otro.

“Perdida” es aparte una obra sobre la capacidad manipuladora del lenguaje. La gran virtud de la escritora, Gillian Flynn, en esta novela se halla en como logra engañar y manipular al lector desde el principio. Sorprende la manera como las inflexiones del lenguaje, como los verbos utilizados de determinada manera, la poesía implícita en algunos casos, las expresiones, las frases, llevan al espectador a equivocarse completamente sobre los personajes, sobre lo que puede juzgar o sonsacar de ellos. Lo que viene a decir es que una cosa son los hechos, entendiendo los testimonios escritos como tales, pero que los hechos ofrecen diferentes interpretaciones dependiendo del matiz con el que observemos la personalidad y motivaciones de aquellos que los acometen. “Perdida” es una novela que engancha, que no puedes dejar de leer. A más decir aquella que obró la hazaña legendaria de apartar a “50 sombras de Grey” del número uno en ventas en los Estados Unidos. Y puedo decir que una de las razones por las que engancha, aparte de las circunvoluciones de la trama, es percibir cómo tu propia opinión sobre los protagonistas prácticamente cambia de un capítulo a otro, como puedes pasar de la simpatía al odio, o viceversa, llegando a sentir pena, piedad o conmiseración, todo dependiendo de la simple manera como se expresan.

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La panza

Llega un momento en que la panza adquiere identidad propia, gravedad propia, inercia. Si te mueves hacia un lado, la panza se resiste hacia el otro. Si te desplazas en una dirección y de repente te detienes, la panza sigue el camino y te arrastra tras de sí, acompasándose con un temblequeo, con ondas que recorren su superficie, con una materialidad mórbida, morbosa. Como si no perteneciera a tu cuerpo, como si no estuviera integrada en la masa de músculos, huesos, órganos y sangre de tu ser. Prácticamente como si hubiera surgido una esfera en tu bajo vientre, un planeta alienígena y diminuto adaptado a la escala de tu carne. La panza es como una antiarticulación impidiéndote movimientos como agacharte o torcerte de costado. Como un destilador de anticonfianza sumiéndote en la agonía de saberte obeso y no poder hacer mucho para remediarlo, como el miedo y el hormigueo que surge en el estómago ante una amenaza. La panza es aquello que solo por verla desaparecer estás dispuesto a pasar dos horas de tu vida al día en el gimnasio.