Una duda existencial

A ver si la resuelvo porque me va a estallar la cabeza. Si resulta que me gusta la música trance, dance, tecno, etc., pero no soporto el reggaeton ni otros ritmos latinos, ¿se debe a mi naturaleza, a la particular composición de mi oído? ¿O a la época en la que nací? Porque vaya si son pesados mis alumnos con el dichoso soniquete, estilo por cierto que no existía en mis tiempos. Aunque después está mi vecina de más o menos mi edad que también es profesora y que como una adolescente no alberga compasión a la hora de llenar su apartamento, y por contacto del mismo modo el mio, de la melodía infernal. ¿Es que no se cansa? Horas y horas con el mismo ritmo machacón. ¿Es que no le podría gustar, qué sé yo, otros tipos de sintonías con variaciones, con cambios de ritmo que permitan descansar, respirar? Porque el reggaeton es un continuo sin parar. Y dale, y dale, y otra vez a lo mismo, el puñetero ritmo interminable como si se iniciara un ciclo. Sencillamente no hay derecho. Es que si voy a la discoteca y ponen reggaeton la culpa es mía por insistir en estar allí, por masoquista. Pero en mi espacio privado donde pienso, existo, elaboro, compongo… es que no hay escapatoria, no puedo ir a ninguna parte y siento cómo el cerebro se me reblandece sin ser capaz de evitarlo. Y no puedo dejar de pensar: ¿es a causa de mi naturaleza, o como consecuencia de la época en la que crecí?

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