Los elementos (2º intento)

La pareja se adentra por el camino entre las marismas, con el fuerte viento agitando los cañaverales y surcando de olas la poco profunda laguna. La soledad es absoluta, en esas condiciones ellos son los únicos locos que se atreven a penetrar en el paraje. Como premio la naturaleza no se muestra esquiva. Ante la falta de hordas de turistas los flamencos y los patos no huyen en la distancia, los cangrejos y los peces pululan por el fondo del agua. Al principio ella se muestra escéptica. Las nubes que recorren el cielo raudas, el vendaval que arrastra el vehículo, y una pregunta insistente: ¿Por qué hoy en vez de un día con sol esplendoroso y aire calmo? La respuesta que recibe por el momento es exigua y parca en palabras: Porque es más romántico. Romántico en el sentido original del término, en el contexto de lo inhabitual y poco frecuente. Quizás en el norte de Europa el temporal sea la norma. Pero no se hallan en el septentrión, sino en el lado opuesto con la dictadura del sol radiante y los días anodinos de calor que hacen borbotear la sangre como un maligno reflujo. A él le gustaría estar en Escocia, en torno al lago Ness o los castillos de la verde costa occidental. Sin embargo, en casi ningún punto tan lejano, en el sur de España y en esas condiciones piensa que hay que aprovechar el vendaval. A veces se hace tan fuerte que casi los empuja. No obstante, el cielo, aunque despejado, toma un color ceniciento. Sobre las dunas se perfilan emocionantes dibujos y composiciones, y el oleaje contra los restos del antiguo faro acoge rasgos de dios poderoso y rugiente. Ella poco a poco se va dejando llevar, se concede permiso a sí misma de responder al éxtasis. Llega un momento en que baila de puro contento y avanza dando saltitos. Aunque la duda no deja de aflorar, tanto por parte de él como de ella. La magia del instante, la impresión indeleble que la experiencia les va marcando, ¿es solo producto de la singulares condiciones o también de la compañía? Si quisieran emular la emoción que les invade, la fascinación motivada por el experimento, ¿requerirán únicamente la intervención del otro, u acompañada de la furia de los elementos?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s