Sobre la fotografía. Susan Sontag

Las dos primeras palabras, “Sobre la”, ya nos marcan cómo va a ser el libro. No un tratado sobre cómo captar buenas imágenes, acerca de la técnica, de las maneras de aprovechar la luz y los tipos de luz. Si buscan eso, mejor indague en títulos que contengan términos como “taller” o “paso a paso”. Más bien, la intención de Susan Sontag es intelectual. Una obra de filosofía acerca de la fotografía, que se acerca en muchos aspectos a la crítica de arte.

Divagaciones, elucubraciones, reflexiones muy lúcidas. ¿A qué ha venido la fotografía a complementar en el panorama ya definido de las bellas artes? ¿Es o no es la fotografía un arte? ¿Por qué entonces depende tanto de la feliz casualidad, del instante afortunado? Nos ha sucedido a todos. No hace falta que seamos profesionales, que entendamos de técnica fotográfica, ni que poseamos una buena máquina o un buen ojo. Tarde o temprano todos, y digo todos, terminaremos captando, mayormente por casualidad, una imagen que merecería estar en una exposición o en un libro. Por ejemplo, díganmelo a mi, que a falta de verdadera técnica o de paciencia virtuosa, actúo tomando retratos de todo lo que veo que me puede interesar en un afán de exploración nerviosa. Después todo lo demás es esperar a que la luz haya sido la adecuada, que el encuadre fuera el ideal, que la máquina no se hubiera desenfocado, o haya dejado entrar demasiada luz. De hecho tengo que reconocer que la cámara que tengo es mala. Plasma las fotos demasiado blancas, únicamente al atardecer se puede sacar algo en claro.  Pero cuando llego a casa las paso por el filtro de mi laboratorio informático, recortando, modificando las texturas y los colores, enfocando o desenfocando, y obtengo algo medianamente plausible.

En cualquier caso, “Sobre la fotografíaa”, de Susan Sontag. Está claro que la fotografía es un arte. Es más, es el arte que ha venido a retratar a las demás artes (en caso contrario, cómo conoceríamos a Las Meninas o al David), asimismo, como arte, tiene un propósito casi funerario, porque retrata el presente para convertirlo en pasado. Esta y otras muchas interesantes reflexiones se pueden encontrar entre las páginas de este manuscrito. Aunque eso sí, no se trata de una lectura cómoda, en el sentido de poder repantigarnos en el sofá y disfrutar. Una lectura recomendable, pero para hacer con una tablet o con un ordenador con conexión a Internet por delante, porque en caso contrario nos podemos perder en las cientas de menciones a fotógrafos profesionales, no seríamos capaces de aprovechar el caudal de experiencias que Sontag vierte y nos ofrece, como por ejemplo saber por qué hubo una tal Diane Arbus de la cual se dice que fue un caso paradigmático de una artista monotemática que se dedicó a reflejar la mirada de los monstruos contemporáneos.

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