Lineal o cíclico

Explicaba Hegel la historia a través del progreso del espíritu universal. Por definirlo de manera sencilla, y me perderé muchas cosas en el camino, el espíritu universal se entiende como el conjunto de las ideas, conocimientos, sentimientos y emociones de las sociedades humanas. El espíritu universal como algo que evoluciona, que se halla en constante proceso de aprendizaje. Las leyes de la evolución dialéctica del espíritu. A la tesis, claramente imperfecta, se opone la antítesis, igualmente imperfecta, y de ambas surge una síntesis, todavía imperfecta pero mejor que las anteriores. Esta síntesis enseguida pasará a ser una tesis, se le opondrá otra antítesis y así sucesivamente. Como resultado un proceso de evolución constante, siempre hacia el progreso. Hoy en día sabemos más que en el siglo XIX, a su vez en este siglo se conocía más que en el XVIII, y así de manera sucesiva. Con estas credenciales el concepto de historia de Hegel tiende hacia lo lineal. Con un principio donde surgió la primera tesis, una evolución a partir de la primera antítesis en la que el progreso se incrementa de manera contínua, y un final donde la tesis por fin será perfecta sin que se le oponga una antítesis, una situación en la que el espíritu universal se contemplará a sí mismo, el fin de la historia.

Para mantener una concepción lineal, hacen falta una serie de premisas o artículos de fe, básicos. El desaprendizaje no es una opción, la complejidad siempre aumenta, nunca se reduce, la información del sistema se halla en constante progresión creciente. La historia es lineal porque avanzamos irremediablemente hacia el progreso. Entonces, parece que no puede ser cíclica. Para introducir esta noción tendríamos que prescindir o añadir excepciones a alguno de estos artículos de fe. Por ejemplo, y fundamentalmente, el concepto de catástrofe, de cataclismo perturbador, una destrucción que supone el desaprendizaje, el olvido de lo ya sabido y logrado. Como las invasiones bárbaras. De la civilización romana la nueva sociedad cristiano-medieval tuvo que reaprender a construir, a edificar, a organizarse en estados complejos, a recobrar el sentido de la creación artística, literaria, intelectual, a recuperar el humanismo. Entonces, el desaprendizaje es posible. El cataclismo, ya sea en forma de invasiones, de epidemia, de crisis zombie, de ataque nuclear a gran escala, supone una situación de desaprendizaje mayúscula. Volver a comenzar, tener que reaprender, vuelta al comienzo del ciclo.

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