El Reino. Emmanuel Carrere

El propio autor confiesa en una de las páginas de la novela, que el primer título que se le pasó por la cabeza para esta obra fue “La investigación de Lucas”. Nos referimos a Lucas el evangelista. El Reino trata sobre los primeros cristianos, y sobre cómo, en qué contexto y condiciones, algunos de los textos del Nuevo Testamento fueron escritos. En particular los redactados por Lucas, como los Hechos de los Apóstoles, prueba fehaciente de que se relacionó con San Pablo, así como mantuvo contactos con la primera iglesia de Jerusalén.

El Reino no es una novela al uso donde el autor relata en tercera persona los acontecimientos que rodearon a Lucas. Narra siempre desde la primera persona, desde su primera persona, porque Carrere mezcla su propia experiencia individual de una época en la que fue un creyente convencido, y posterior proceso de descreimiento, con la investigación histórica rigurosa basándose en las fuentes presentes sobre los apóstoles y evangelistas, así como con suposiciones y su propia versión acerca de cómo tuvo que ocurrir aquello. El Reino es un novela sobre religión, pero no es una obra religiosa. Leyendo El Reino tranquilo que no os vaís a convertir en creyentes ni en no creyentes. En El Reino hay reflexiones variopintas para todos los gustos, desde aquellas ensalzando el mensaje revolucionario de Jesús, a otras donde se remarca una actitud racionalista sobre su figura (dudando que se trate del Hijo de Dios), a veces rozando el ateísmo, no obstante permaneciendo en lo que se pudiera denominar una posición tibia y agnóstica. El autor aparentemente a veces hasta se contradice, no sabe a lo que atenerse, en los cinco años que tarda en redactar esta novela va variando de humor y de opinión, de aseveraciones tajantes pasa a otros artículos repletos de dulzura y comprensión. Leyendo El Reino vas a a aprender más sobre la historia de los primeros apóstoles, pero también te vas a enfrentar a la lucha y devaneos existenciales de un hombre, sin saber cuál de los dos aspectos al final resulta el más revelador e inquietante.

En cualquier caso, por ofrecer una de las ideas iniciales de esta obra. Carrere, un seguidor enfervorizado de Philip K. Dick, del que llegó a escribir una biografía, compara el cristianismo a una mutación. Resalta el contenido revolucionario de las palabra de Jesús de Nazaret, nadie hasta ese momento había hablado como él, de amor y de humildad como lo había hecho él. Tras su muerte sus seguidores tratan de divulgar su mensaje. Probablemente uno de quienes mejor lo hizo fue Pablo. Imagina que eres un gentil, alguien no enraizado en la tradición judaica, que resides en una ciudad griega, y acudes a escuchar a un extranjero con ideas extravagantes que pregona en el ágora. Si al marchar sus palabras no te han afectado, no ocurre nada, sigues con tu vida en paz. Pero si empiezas a actuar de manera diferente, a entregar parte de tus bienes a los pobres, a comportarte con humildad, has sido tocado por el mensaje, has sido transformado, formas parte de la mutación.

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