Nocturnidad

A veces uno se cansa de conducir a solas, sin nadie con el que compartir gastos, con el que poder conversar, cantar, producir verdaderos silencios. Especialmente en la carretera de noche, con la multitud de coches viniendo de frente, con los locos que se atreven a adelantar en plena nocturnidad, sin poder poner las largas, con tu universo limitado a la distancia corta, con la incertidumbre de saber cómo será la siguiente curva. Es extraño, pero es de las pocas veces que estando en la carretera me siento solo, como si me faltara algo. Por ejemplo, el paisaje. Es la rara certeza y desazón de que paisaje y convivencia con los demás no cuajan, o una u otra, cuando disfrutas de una olvídate de la otra, inmiscibles, incompatibles, o esa circunstancia que dicen de los hombres que no podemos hacer dos cosas a la vez. Por contra las mujeres. Posiblemente por esto, en su día cuando compartía el Cabo de Gata con esa otra persona, era siempre ella la que delante del barranco, en la cala, en la playa de piedrecitas, ante la marea que bajaba y subía suave, se inclinaba para darme un beso o para acariciarme la nuca o el brazo.

Quizás por eso me perturba tanto conducir de noche, porque recuerdo, añoro, la intranquilidad me retrotrae tu memoria.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s