La casa desperdigada

Los libros en Sevilla,

el piano en Extremadura,

el calefactor se quedó olvidado en Almería,

el corazón en el camino

y la casa desperdigada;

las amistades en cualquier sitio menos donde estoy;

pensamientos codificados aquí y allá,

si veo un árbol de ramas retorcidas me hace pensar en amarillo,

la esquina de la pared de piedra encalada significa luz,

el muro viejo bordeando el grueso olmo

me retrotrae un viejo amor que me mira,

me observa,

me sonríe,

y yo con la casa desperdigada;

si fuera insecto no sabría que soy un insecto,

si fuera planta tendría un pensamiento por cada una de mis hojas,

ahora que soy hombre soy consciente,

no soy nada,

soy forma,

difusa,

aparente,

y la casa desperdigada.

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