Archivos Mensuales: enero 2017

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Los siete hijos de Simenon. Ramón Díaz Eterovic

Segundo libro del detective Heredia que leo tras “Muchos gatos para un solo crimen”. Los detectives no son superhéroes sino seres de carne y hueso. En Heredia hay mucho de Humphrey Bogart. Detective noir típico, con éxito entre las mujeres (a excepción de las que él desea), con un pasado atípico que lo ha marcado, invadido frecuentemente por la amargura, un investigador culto con frases para cada ocasión, capaz de pronunciar discursos grandilocuentes sobre lo vacuo, efímero y egocéntrico de la condición humana, con un cierto descreimiento y desesperanza en la bondad de la sociedad, sin embargo cuestiones que no le impiden cumplir con su cometido incorruptible y llegar al fondo del asunto. La narración del caso se confunde con demasiados otros trasfondos que como es común solo empiezan a resolverse hacia el tramo final. Si acaso un detalle que diferencia y distingue a este detective Heredia de otros es que posee un gato blanco, Simenon, con el que imagina que conversa y comparte datos del trasunto. Viva Simenon. Adoramos a Simenon. Como dijo Jacques Cocteau: “Prefiero los gatos a los perros porque no hay gatos policías”.

Toni Erdmann

Propongo una lista: metraje escesivamente largo, más allá de las dos horas y media; una historia basada en la extraña relación entre un padre y una hija; incomprensión y separación entre generaciones; hastío existencial; momentos en los que la trama se sale de un discurso lineal, volviéndose extravagante o tediosa; el humor observado como un elemento caótico, que rompe las reglas del decoro; la franqueza criminal y sin sentimientos del capitalismo neoliberal; instantes perversos y morbosos que hacen levantar el estómago; momentos en los que el velo se desprende, los mitos son disueltos y destrozados; incomodidad ante la crudeza de algunas actuaciones; y un clímax absurdo, surrealista, desternillante y agradable. Estos son los elementos de una película que los críticos europeos han tildado como la mejor del año en el viejo continente. En cuanto al público en general, si han seguido leyendo la lista hasta el final, Toni Erdmann es su película.

El verano. Albert Camus

Estamos ante una recopilación de ensayos y artículos periodísticos de Albert Camus escritos entre la década de los treinta y principios de los cincuenta. Curiosamente ninguno de ellos trata específicamente sobre el verano. Pero se percibe y se destila un cierto aliento, un aroma y brisa en las palabras y en los temas que hacen sugerir que estos textos han sido escritos durante el verano, o al menos fueron redactados pensando en la etapa estival. La época del estío, la estación perfecta para relajarse cómodo y repanchigado en la silla de una terraza, para disfrutar confortablemente de la calidez nocturna y de los espectáculos. El tema de los artículos es muy dispar entre sí. Algunos son elucubraciones desaforadas, otros descripciones detalladas. Por recomendar, por lo menos echar un vistazo a los primeros textos que tratan sobre la vida en Orán. La lectura de esas treinta primeras páginas rebosa el alma de maravillas y de placidez tal cual el aire seco y raspante de desierto.

Abrazos

Uno no puede dejar de pensar,

Si tu abrazo no me consuela,

Me deja vacío,

Al separarnos hay más desesperanza que antes,

Te añoro, te deseo y no puede tenerte,

Si siempre será así,

 Si el futuro será vacío,

 Si mi muerte será vacía,

 O simplemente muerte.