Compulsivo

Era día de compra compulsiva,

de destrozar algo bello, estropear el medioambiente

con una compra compulsiva;

algo que no necesito,

de lo cual me olvidaré en unos días y terminará ocupando fondo de armario,

pero, por eso mismo, compulsivo;

comprar lo superfluo simplemente por no gritar,

no estallar,

dejar que la ansiedad rezuma,

sin llegar al límite del descontrol,

ir por ahí partiendo cabezas, musculándome en el gimnasio como un Conan el Bárbaro que se pregunta sobre el sentido de la vida;

llenar la casa de trastos inútiles,

después, ¿cómo pretenderé ser un nómada con el extenso bagaje a mis espaldas?,

el rastro de objetos sin sentido;

se me reconoce a dónde voy por la basura que voy depositando en el periplo,

y cuando por fin me toque dejar mi cuerpo atrás y

se me pregunte:

¿qué hiciste en la vida?,

yo responderé: fui compulsivo,

para soportar la desdicha de residir en sociedad y a la vez no poder existir sin ella.

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