Temeridad

La adrenalina mitiga el dolor pero no cura la tragedia,

de caer

cercenado, engangrenado, ensartado, tuerto, rendido,

con la mente obtusa,

ser un temerario sin suerte,

a tus pies postrado y hendido;

la fortuna no sonríe al adulto tanto como al adolescente,

sin edad ya de fijar los límites,

ni siquiera de volver a alcanzarlos,

y menos de traspasarlos;

el joven se entrega sin reparos a sus deseos,

el adulto sopesa, piensa, analiza, y se echa atrás;

no tenemos edad de ser temerarios,

compromiso… un enemigo,

seriedad una palabra tabú,

una declaración de amor algo espeso y anticuado;

ansío añoranza de ser un inconsciente,

un adolescente atolondrado;

una temeridad el implorarte,

aún mayor el desearte.

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