La persiana

Soy una persiana en el muro,

arriba y abajo,

deslizándome por la vida,

sin ganas de estar de perpetuo en la cima;

solo si estoy en la cúspide te observo,

me asomo y en la caverna te veo,

la pared tapa la entrada a la cueva;

me desprendo, caigo y se rompe la correa;

soy una persiana en el muro,

a mi espalda las sombras,

al frente la luz cegadora,

arriba y abajo, asciendo y desciendo

luces, fulgores, ideas de hada y cuento,

estoy cansado de oscuridades,

basta ya de iniquidades,

de tus obsesiones sin parangón,

libérame del muro de tu pudor,

arriba y abajo,

busco campos abiertos, aire limpio luminiscente,

arriba y abajo cuando quisiera caminar de frente,

deseos de ser amarillo, anaranjado, refulgente,

un sol en mis pupilas,

espacio donde correr y mi alma brilla,

soy una persiana en el muro,

tus ojos negros me encadilan,

pero solo cuando estoy en la cima,

y por intentar verte más dura será la caída.

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