Forma y complejidad 13

El primer desarrollo es originado a partir de la negación del axioma. Aparentemente constata que el sujeto activo puede ser a la vez sujeto impreso. La consecuencia de este desarrollo es que la entidad no posee memoria del pasado, únicamente presente.

Para demostrarlo concebir la posibilidad de que un individuo pueda construir un relato de su evolución atendiendo a los rastros recibidos en su propio cuerpo. Esto es, el paradigma del sujeto que se reflexiona a sí mismo. Se observa a sí mismo y cada rastro sobre sí es un retazo de su historia individual. Por ejemplo, las cicatrices. La entidad puede discernir donde ha estado y qué ha hecho tratando de rememorar cómo se originó cada una de las cicatrices.

Ahora bien, ¿cómo el sujeto puede saber que una marca no ha estado siempre ahí si no es capaz de abstraer una imagen de sí mismo sin la cicatriz? Esto es, requiere de poder diferenciar entre el antes y el ahora para dilucidar el recuerdo asociado a una cicatriz. Para ello necesita posicionarse fuera de sí, necesita ser capaz de distinguir entre su estado actual y el anterior.

En resumen, requiere de convertirse en un observador externo, alguien que no es ni el momento pretérito ni la contingencia del momento presente, su constitución contemporánea. Un observador.

La consecuencia de este razonamiento es inmediata. Un sujeto activo que es a la vez sujeto impreso no posee memoria, se debate únicamente como presente.

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