Cuando no contestáis

Cuando os quedáis callados y la conversación se entrecorta,

el mar no tiene más remedio que calmarse,

la tempestad amaina,

y la mente rugiente se desemboca;

cuando os quedáis callados y

seguir hablando parece cosa de locos,

De personajes obsesivos y convulsos,

a quien la quietud sabe a poco;

os quedáis en silencio y mi palabra

permanece palpitando en el labio,

sin saber si no me comprendéis,

si me tomáis por tonto, idiota, crédulo o demasiado sabio;

cuando no contestáis y me siento

como si no fuera humano,

hombre, mujer, ser racional,

mi dilema no merece una reflexión y el cosmos me deja de lado;

dios resentido, resignado e irascible,

demasiado terrible para ser contestado;

El bárbaro a las puertas del imperio,

El ángel caído expulsado del cielo,

conmigo nació el escándalo,

la incomprensión, la incomodidad, lo inconveniente, el escarnio;

no respondáis,

para qué darle alas a un individuo que se abre,

Cuando os quedáis callados

Y la necesidad de consejo en el silencio arde.

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