Facilidad

Sorprende la facilidad

con que te haces daño a ti mismo,

con que te arrancas pelos del pecho,

con que te rasgas el abrigo;

Causa pavor la temeridad

de tus fantasmas enemigos,

que te muerden, no los olvidas,

y desvelan el sueño bendito;

A qué viene esa maldad,

con que te perforas el ombligo,

con ideas malsanas y espíritus

de color pálido mortecino;

Cierras los ojos y no ves beldad,

sino amargura en tu sino,

maldiciones e ideas caústicas

que te causan desamparo, amigo;

Esa pasión la de la humanidad,

por destrozarse el destino,

por dormir cada vez menos,

el sueño a la muerte sustituido;

Quisiera comprender ese afán,

para acometer el sinsentido,

de recordar lo que dolor

le provoca así maldecido;

No hay razón, es la verdad,

para ensañarse consigo,

para dejar un cadáver temprano,

triste, lo contrario de bonito;

Si solo pudiera olvidar,

si solo dejar de lado el camino

de la desesperanza y la facilidad

con que me daño a mí mismo conmigo.

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