Cultura

Tantos años pensando que pertenecías a algo y ahora resulta que dudas si alguna vez fue así. Aquellos nombres rimbombantes, esos apelativos sonoros en los que te incluías, que si friki, si geek, si nerd, ese afianzar una conciencia de grupo en la que decías estar. Esa palabra que repetías sin cesar: cultura, que paladeabas en la boca con tanto denuedo. Parecías sentirte importante arropado con ella, pertenecer a una comunidad a partir de ese concepto. Curioso que te retrotrayeras a la cultura cuando lo que no te gusta es la gente, cuando, como Albert Camus, pensabas que el infierno son los demás. Una cultura de uno no es cultura; un pensamiento, si no es capaz de salir de tu cabeza hacia los demás, no es cultura; un comportamiento, si no presenta una función social, una proyección hacia una integración en comunidad, no es cultura.

No te puedo culpar. Como cada cual, como cualquier hijo o hija de vecino o vecina, buscabas un lugar en el mundo, una identidad. Y en un momento como el actual en que los países se disuelven, las naciones pierden sentido, se afirma y reafirma la individualidad, el sujeto salta de las estructuras tradicionales, de los grandes discursos históricos, creíste hallarla en ese colectivo. Nerd, geek, o friki tal como se lo llama en España. En los juegos de rol, en los de mesa, en la literatura de ciencia-ficción, en la estética retro y alternativa de ciertos títulos cinematográficos, en la profundización de la mitología construida alrededor de esos nombres. Y ciertamente posees una biblioteca de manuales de rol en casa, y de libros de ciencia ficción, y arcones repletos de juegos de mesa. Pero ahí los tienes, captando polvo.

Mejor expresado, los guardas en estanterías, en baúles, pero no en vitrinas. No los posees para que la gente, los pocos invitados que van a tu casa, los vean. No haces de ello un alarde, un signo que te reconozca. Perdón. Quizás no se trate de alardear, pero si de crearse un ambiente, una atmósfera cómoda en la que encontrarse a gusto; las paredes de tu cuarto no se ornamentan con pósteres; los cómics se hallan mezclados con los libros de historia, de ciencia y novelitas varias, como si cualquier cosa; cuando alguien penetra en tu morada no es capaz de colocarte un adjetivo por lo que observa. Bueno, siempre hay un adjetivo, pero no el que querrías, el que te habría gustado dada tu afiliación. Lo que persigo decir, en su día adquiriste esos productos, constituyen elementos de tu colección, pero en cuanto los leiste te olvidaste de ellos. Ni forman parte de tu vida cotidiana, ni te sirven para hacer contacto social. Como te he dicho, te importa un bledo la gente. No participas en foros, no te integras en grupos de discusión, no juegas en red que es la última moda, y el futuro, de todo esto que andamos contando.

Porque, por ejemplo, ahi están tus amigos, tu antiguo grupo, metidos en común en la aplicación de whatsapp. Los observas, los analizas, sacas conclusiones. Sientes envidia, aunque sabes de sobra que te desagradaría estar ahí metido. Cada chorrada que se le ocurre a uno la comparte con el resto, y los otros aplauden, comentan, sonríen; lo largo de la semana conversan, charlas en las que tú no participas; se hallan enganchados en común, en comunidad, dedican su tiempo libre a los videojuegos, a los programas de guerra en red, empleando la pantalla de la computadora como campo de batalla, disparándose con armas virtuales, agujereándose la cabeza en escenarios de Stalingrado, El Alamein o Vietnam; entre sí forman una mente colectiva, buscando por la red, por las páginas de Internet, y lo que cavilan como interesante lo meten en el grupo, fluyendo de este modo entre sí descubrimientos, productos de la sociedad de consumo que se recomiendan; suelen salir juntos, suelen quedar juntos,  se disfrazan de superhéroes en Halloween, van a las convenciones de esta misma guisa, incluso a las despedidas de soltero que organizan y a las que te invitan pero tú no vas, o decoran la sala de baile de las bodas con motivos de fantasía medieval y heroica. Es por ello por lo que dudas. Es por ellos por lo que comienzas a discurrir si acaso nuncas ha sido lo que decías ser.

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3 pensamientos en “Cultura

  1. Lidia Nechuna

    Manuel Sierra,una vez te destacas por tratar temas de realidad que se han puesto de moda,formar grupos de personas, bajo nombres que te atraen , eso para mi ha sido monótono y no puedes conocer a ninguno,así son los que aportan sus temas ,mensajes reflexiones , después los comentarios se vuelves no comprensibles , no sabes quien lo emitió y tambien,y de allí te armas de una ensalada que no sabes a quien te dirije y a quien comentas , para mí es como dices es lo que pagas en complacerte de algo a fin de tus pensamientos, y terminas reclutando a la soledad de tí mismo, notas como esta le tendrían que leerlas muchos Y como siempre con admiración,Lidia Nechuna
    Tema que has expuesto Cultura

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    1. Angelita Galván

      No es mi deseo que no quieran que reciba las actualizaciones d sierradisplicente,word prees así que y traten que eso no ocurra por haberlo leído constantemente cada una de sus presentaciones , muy agradecida Angela 

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  2. mercuriano Autor de la entrada

    No he entendido muy bien lo que has querido expresar. Supongo que no te ha gustado. No me molesta. De vez en cuándo hay que experimentar, y comprobar si las variaciones gustan o no.

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