Archivo de la categoría: Lecturas

Cavernas, pirámides, imperios. David Solar

David Solar, autor en Historia 16, y en otros muchos medios, escribe su propio libro de historia de la humanidad, y lo hace de momento circunscribiéndose a la prehistoria y edad antigua, sin introducirse en la edad media. Es decir, al pasado más lejano, aquel donde la arqueología se vuelve cada vez más escasa y somera, y es necesario echar mano de las fuentes escritas, aún cuando son ahistóricas en muchos casos, increíbles, faltas de rigor, y posiblemente redactadas por alguien con una visión sesgada del mundo, influida y deformada por sus propias creencias y por su pertenencia a una civilización en concreto en detrimento de las demás. No obstante, algo de verdad habrán de tener.

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La canción de Cazarrabo. Tad Williams

Con el calor mi gata acoge posiciones inverosímiles buscando el fresco. La miro, y aunque “La canción de Cazarrabo” va sobre felinos difícilmente la contemplo como uno de los personajes de esta novela de 1985. Que yo sepa nunca ha estado en una pradera, nunca ha recorrido la espesura de un bosque, o cruzado un río tempestuoso, ni ha necesitado cazar pájaros, topillos o ardillas. Mi gata, a tenor de esta obra, ha dejado de ser salvaje. Pertenece a ese rango de la raza felina domesticado por Ma’an, ha dejado de ser una cazadora, una guerrera.

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Elling. Invarg Ambjorsen

De ampliar fronteras va este escrito. “Elling, Hermanos de Sangre”, el primer volumen de una tetralogía acerca de uno de los personajes más famosos, entrañables y carismáticos de la literatura noruega, un verdadero fenómeno en su país, casi a la altura de lo que el buen soldado Svejk supone para la República Checa. Y sin embargo, por mi persona supe de esta novela casi por casualidad. Nadie me había hablado antes. Leí un poco por encima la sinopsis y me atreví. Pues eso, de ampliar fronteras va la cosa, de conocer otras culturas.

Elling es un chico con una gran imaginación que casi pudiera tildarse de paranoico, enfermizo e hipocondríaco. Tiene un compañero, Kjell Bjarne, con el que convive siendo ambos receptores de una paga del Estado y de un piso tutelado. Sendas líneas vitales albergan sus similitudes, una infancia aislados del mundo, sobreprotegido el uno, maltratado y abandonado el otro. Ahora deben enfrentarse a la vida, a las novedades, al exterior, a las calles de una gran urbe, a los celos, al amor.

Se supone que es una comedia. A mí no me ha parecido tal, quizás por lo que me toca, y por el panorama por el que muevo día a día. Puedo considerar que es una comedia del mismo modo que “Los renglones torcidos de Dios” me lo llega a ser. En todo caso, una lectura amable, amena, entretenida. Dos amigos con ansiedad social dispuestos a ampliar su círculo, a traspasar las fronteras de lo que han sido hasta el momento sus vivencias cotidianas. Aprendizaje a base de ensayo y error, con fallos memorables, el mundo que no satisface la lógica, ni tampoco se corresponde a la imagen de lo que uno ha contemplado en el cine y en la televisión. Una crítica de lo que van viendo y van encontrando, a veces descarnada, otras irónica, en ocasiones absurda y desmesurada. Amistades a base de encontronazos, funestos algunos, afortunados otros, la cara amable y estresante de la convivencia en sociedad. El trasunto es cómico. Aunque, repito, puedo reconocer tantos comportamientos de Elling y su camarada Kjell Bjarne en personas de mi entorno que no me lo tomo como comedia, sino casi como análisis empírico.

Roma y los bárbaros. Terry Jones

Como cualquier libro de historia que se precie, el contenido de “Roma y los bárbaros” es muy discutible. En Internet encontrarán críticas de todo tipo, especialmente favorables, pero esto último no quiere decir nada, porque si alguien puntúa es que ha leído el manuscrito, y si lo ha hecho mayormente sucede porque ya de entrada esté de acuerdo con la opinión vertida, o haya mostrado interés porque la descripción de la contraportada le ha seducido.

Como fue mi caso. Una historia alternativa, una que habla de los romanos como asesinos de civilizaciones. Julio César arribó a la Galia, vio y aniquiló. Entró con la voluntad de aquel dispuesto a convertirse en dios, con el derecho de quien tiene el propósito de acabar divinizado en un panteón. Mató a una tercera parte de los galos, con otra se alió y a la que quedaba la esclavizó. Esquilmó tribus enteras. Líneas genéticas de herencia con miles de años de antigüedad fueron borradas de la faz de la tierra. E históricamente esto se ha justificado por gracia de una civilización superior que somete a los bárbaros.

Me seducía este punto de vista, tengo que reconocer por un cierto nacionalismo. Porque, por ejemplo, los íberos. O los lusitanos, los carpetanos, los vetones, los arévacos, etc. Me encontraba harto de historiadores que consideran que antes de Roma no hubo nada. O previamente a los fenicios, a los griegos. La civilización emergió en la Península Ibérica por aportación extranjera, los oriundos peninsulares eran unos inútiles con la mente endeble, salvajes con taparrabos.

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Mediterraneos. Rafael Chirbes

Como el mismo autor indica, Mediterráneos es una colección de artículos publicados en revistas, mayormente durante la década de los noventa. Referencias a viajes, a lugares donde el escritor estuvo, impresiones, aclaraciones, descripciones e historietas varias. Así como algunos de los artículos fueron modificados para que hubiera coherencia en el conjunto.

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Piloto de guerra. Antoine de Saint Exupery

Novela narrada en primera persona, dos años antes del fallecimiento del autor durante una misión aérea, a un año de la publicación de su gran obra y por la que será recordado por los tiempos venideros, “El principito”. Mil novecientos cuarenta, el ejército francés es derrotado y embolsado en Dunquerque, las tropas alemanas avanzan hacia París, y los habitates de las localidades de la frontera belga abandonan sus casas y marchan en desbandada al sur. El ejército francés ha sido derrotado, del Estado Mayor prácticamente quedan los restos, pero los pilotos de la brigada de reconocimiento siguen volando y planeando sobre las zonas en conflicto para tomar fotografías y generar informes. ¿Para quién?, esa es la gran pregunta. A la velocidad con la que avanzan los alemanes, cuando las fotos lleguen a dónde tienen que llegar, o no habrá nadie para examinarlas o ya será demasiado tarde. Dos de cada tres misiones no regresan. El esfuerzo asemeja inútil. Pero aún así los aparatos despegan. De la novela cabe distinguir dos partes, separadas en algunos puntos y entrelazadas en otros. Una primera que relata los hechos, la misión, y una segunda que expone los argumentos por los cuales Antoine de Saint Exupery se debate: “Parece absurdo volar y exponerse a una muerte casi segura en estas condiciones, pero no lo es”. Esto es, una exposición de los ideales del autor, una elucubración sobre por qué, a pesar de los obstáculos, del contexto, de la futilidad, él saldrá una y otra vez al aire. La defensa del honor, de la honradez, de sus principios, de su preocupación por el ser humano, con una frase por la cual la libertad en una sociedad se vislumbra cuando la masa no prepondera ni aplasta al individuo.

Bestiario tropical. Alfredo Iriarte

Compendio de barrabasadas e iniquidades. Anecdotario terrorífico y catastrófico. La democracia, si por algo es un sistema más justo que otros, es porque nos defiende de las consecuencias de la locura que una sola persona pueda contener. Cuanto esto último sucede, cuando un único ser con sus rarezas, obsesiones y desvaríos, logra deformar y conformar el Estado a su semejanza, por mucho que haya podido ser elegido democráticamente y que diga actuar en aras del pueblo, es cuando nos alejamos del gobierno del pueblo y nos acercamos a una dictadura. O simplemente a algo que no es democracia. El sistema debe controlar las decisiones del gobernante, confirmar que estas no se alejan demasiado de la lógica, de la tendencia hacia el bien común. Y evitar que de repente surja un Leónidas, un Maximiliano, un Anastasio, que se enriquezca a costa del país, asesine a troche y moche, y configure una situación donde sus perversiones personales (sexuales, sádicas, carniceras) sea contempladas como la norma. Bestiario Tropical puede ser considerado un anecdotario de los peores dictadores de América Latina. Mejor dicho, no los peores, sino los más dementes y degenerados. Da pábulo al horror de concebir que solamente una personalidad semejante pueda volver a gobernar.