Archivo de la categoría: Poemas

Ballena

Un motivo para levantarme de la cama, 

tan sencillo y 

tan difícil 

como eso, 

algo que desaliente el desaliento, 

que engañe al desengaño, 

que hilvane hilo al nihilismo; 

seguiré respirando por inercia, 

mirando al techo por reparo, 

la mente en blanco por sistema, 

en mi habitación repleta de recuerdos,

pero a quien lo ha visto todo, 

¿que le queda?

Asfixiándose tal cual ballena varada.

Personaje

De momento prefiero pensarte como personaje literario, sin acercarme a ti, sin entrar en contacto en el mismo espacio y lugar, sin conversar aunque sea de manera epistolar; convertirte en personaje de cuentos o hasta de una novela, aunque suene cobarde, no enfrentarme con el ser de carne y hueso. Sólo adelanto lo irremediable. Si al final acabamos conociéndonos y cohabitando, igualmente te convertirás en personaje literario, casi una cláusula de contrato, espero que no te moleste que te diseccione, que trate de meterme en tu cabeza, que te invente trasuntos y un pasado probablemente más trágico; vivirás mil vidas conmigo, hollarás planetas y  mundos, y al final no sabremos si acabé conociéndote o si te inventé. Pero lo que sí es seguro es que terminaré adorándote, al menos como personaje literario.

Casualidad

Me criticas porque parezco enamorarme de cualquiera, porque me lanzo a la primera que parece hacerme caso, a quien la casualidad me poner por delante, sin tener un gusto definido, un modelo de persona con el que clasificarme. Si yo te hablara sobre la fuerza de la casualidad, acerca de las cientos de mujeres con las que me cruzo todos los días, a las que miro y ellas me miran, sin deseo o con él, y no sucede nada, no se entabla más allá de la luz que fluye y se desvanece. De repente una entre cien o entre mil con la que surge una conversación, por un encontronazo, por coincidir en un evento, porque nos presenta un amigo común. De esas en cuantas no surge el interés, yo me aburro o ella lo hace por mí, no cuajamos, hay poco de lo que podamos charlar, los especiales y selectivos que nos hemos vuelto, que le guste Star Wars, la literatura, los cómics, las series, que no se asuste ante un tertulia filosófica, ante una discusión sobre cine. A lo cual hay que sumar la edad, o que exista siquiera un mínimo tilín. Por si fuera poco la probabilidad de que nos encontremos en el momento propicio e idóneo para desear entablar una relación. Entonces, ¿qué haces criticándome? El destino nos ha hecho coincidir. Diría eso si creyera en el destino, pero todo es oportunidad.

Dioses de los ochenta

Dioses de los ochenta,

no hacía falta que fuerais buenos actores,

ni que tuvierais interpretaciones redondas,

solo vuestro rostro que llenaba la pantalla.

Dioses de los ochenta,no eran necesarios los guiones sin resquicios,

ni los efectos especiales sin trampa ni cartón,

solo la imaginación, únicamente el delirio de vuestras ocurrencias.

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