El Oeste

El argumento de esta novela se puede resumir en la siguiente frase: Las andanzas de la tripulación del Hathórica, el primer buque fenicio que navegó hasta las costas de la Península Ibérica, durante su periplo, y de lo que les acaeció tras su descubrimiento”.

Lo sencillo de esta novela termina aquí. La trama, acto seguido, se despliega. 66 tripulantes, sin capítulos, más de doscientas páginas de extensión y, desde luego, sin lugar para la repetición o la rutina.

“El Oeste” se trata de la novela más larga y complicada que he redactado hasta ahora. El producto de un esfuerzo de años, una obsesión por la Edad de Bronce, por averiguar, indagar y elucubrar sobre el pasado de mi tierra previamente a la llegada de las civilizaciones del Mediterráneo oriental.

El Oeste no es la primera novela que he tratado de escribir sobre el tema. Libros a medio terminar, personajes que no funcionaban. Estuve a punto de claudicar, de abandonar la idea, y adentrarme por otros fueros; hasta que me di cuenta que quizás el problema era que siempre trataba de ponerme en el lugar de la persona que me fuera a leer. Entonces, me dije: No pienses de ese modo. Escríbela como creas que debe hacerse.

Sin capítulos, un desarrollo continuo, párrafos largos, los diálogos sin diferenciar insertos en la lectura, más de un centenar de personajes, sin que pueda discernirse uno principal o protagonista. Una lectura compleja, avanzada, a múltiples bandas. No obstante, si no lo contaba así, no lo podría haber hecho de otro modo.

El valor de los personajes, sus bajas y altas pasiones, sus dudas, sus preocupaciones, los remordimientos, las vicisitudes de año y medio de navegación, las inquietudes ante una nueva civilización, los pueblos de la costa, los del interior, una cultura en decadencia, las luces de los atardeceres, los monumentos de un pueblo que se extingue, los lugares telúricos, las tradiciones, las supersticiones, los hombres que amaron, y que engañaron, las mujeres que amaron, y que engañaron, el contacto entre dos formas de ver la vida, los muertos que quedaron atrás, la necesidad de seguir al frente, y una esperanza.

Así ha surgido de mi mente al papel. Así ha adoptado forma, y lo he de respetar.

Aunque en las últimas semanas he de reconocer que he tratado de agilizar la tarea de un hipotético lector: separación en párrafos, un ritmo más sencillo y dinámico, y espacios entre apartados. Creo que no puedo hacer más por mi criatura, que solo me cabe presentarla y que quien quiera pueda disfrutar de su lectura. Concederle alas, y seguir viajando. Seguir escribiendo, disfrutar. El Oeste ha adquirido forma. Ahora aguardan otras aventuras.

Pueden descargársela en pdf o en epub:

El Oeste_pdf

El Oeste_Epub

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