Héroes del Mínimomundo

Godzilla“Héroes del Mínimomundo” es una novela de corte juvenil que terminé en 2008 tras varios años de redacción. La concebí para que mi hermano y sus compañeros, que por entonces eran adolescentes ávidos lectores, pudieran comprender y compartir.

Trata de las aventuras y desventuras de Oliver Rousseau y sus amigos, que poseen poderes extraordinarios. De las circunstancias inusuales que este hecho produjo en sus vidas.

Heroes del Minimomundo_Manuel Jose Sierra Hernandez

“El nuevo mundo comenzó con un gran estruendo, como de edificios derribados e hierros que se retuercen. Era mediodía, la mayoría de los vecinos del barrio de Helgist todavía se encontraban en la mesa almorzando. Entonces, súbitamente, fue como si la casa se les cayese encima. Los cristales de las ventanas temblaron, los platos tintinearon en sus alacenas, y los cuadros se agitaron como si fuesen el péndulo de un reloj.

Cuando todo pasó muchos de los vecinos salieron a la calle. Miraron a su alrededor y descubrieron que una gigantesca columna de humo negro ascendía en el noreste a los lejos más allá del mar de casas adosadas. Parecía un árbol que creciera por segundos o la estela de una explosión nuclear descontrolada.

Conforme se acercaron al origen del humo comprobaron que se trataba del edificio de los laboratorios informáticos donde muchos de los vecinos de Helgist trabajaban. Los bomberos hacía rato que estaban allí y poco más tarde llegaron las ambulancias con sus sirenas a todo volumen. Los médicos bajaron deprisa y atendieron a los heridos. Afortunadamente era domingo y apenas había gente en el edificio. La situación, por tanto, poco más tarde asemejó estar prácticamente controlada.

Pero en ese momento, justo cuando los primeros curiosos comenzaron a marcharse, tuvo lugar una segunda explosión aún más potente que la primera. El coche de bomberos volcó, la onda expansiva arrancó un viejo árbol de cuajo que cayó sobre una de las ambulancias. La gente en las cercanías gritó aterrorizada y la mayoría se pusieron a correr hacia sus casas. De este modo, sólo aquellos a los que el miedo paralizó hasta tal punto que les impidió realizar cualquier movimiento, le vieron. Parecía un hombre, tenía la figura de un hombre: dos brazos, dos piernas, un tronco, una cabeza. Pero medía entre tres y cuatro metros, extremadamente delgado, y la cabeza más alargada de lo normal. La piel por otra parte tenía el color del cobre pulido, rojizo anaranjado, y reflejaba lo que había alrededor, ora el negro del humo, ora el gris pálido de las paredes del edificio. Los vecinos de Helgist no podían creer lo que estaban contemplando; sencillamente aquello escapaba completamente a su comprensión. La figura comenzó a andar hacia ellos, sus piernas eran muy largas y caminaba a grandes trancos. Una mujer gritó, un policía que se había acercado para ver lo que sucedía comenzó a disparar contra la extraña criatura. Pero ésta ni se inmutó. Únicamente se limitó a observarlos con expresión seria, sin contener ira u odio, pero tampoco amor o compasión. Prácticamente era como si estuviera contemplando a un puñado de hormigas solazarse ante él. Entonces un ruido provino del interior de los laboratorios, el extraño hombre se volvió, y en el instante en que algo comenzó a agitarse de entre los escombros levantó los brazos al cielo y…”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s