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El Oeste

El argumento de “El Oeste” se resume en la siguiente frase: “El relato de las peripecias de la tripulación del Hathórica, el primer barco fenicio que viajó a través del Mediterráneo hasta las costas de la Península Ibérica, y de lo que les aconteció allí”.

Se ha intentado que los topónimos se correspondan a los términos que se empleaban en la época. Así Gubla es la ciudad fenicia de Byblos; Kemet es Egipto y los Kemettuay los egipcios; Ilión, o Ilios, es Troya; Caftor, Kitim, Tanaya, el Iteru, Sardinia, Shikala, la isla Corcávina, los montes Haemus, o la isla de Ostra son, respectivamente, Creta, Chipre, la Grecia continental, el río Nilo, Cerdeña, Sicilia, Gran Bretaña, los Balcánes y Lampedusa. Aparte, el Promontorio Sacro es el Cabo de San Vicente, las Columnas del Océano el estrecho de Gibraltar, La punta de Sur se reconoce como Tarifa, Antigua es Antequera, el río Patos el Guadiana, el Baites el Guadalquivir, el Iberus el río Tinto y el Gran Promontorio el Cabo de Roca. El resto de nombres pienso que son fáciles de adivinar por el contexto.

Al final del libro se recogen dos apéndices. El primero referido a los tripulantes del Hathórica. El segundo respecto a las personas que se encontraron en su destino, especialmente mujeres.

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Trazando Mapas

Tras dos años de ausencia volvemos a la radio, y los hacemos con fuerza, con una nueva emisión que nos llena de ilusión y de satisfacción, y que esperemos que sea del agrado de nuestros radioyentes. Nos pueden escuchar haciendo clic en el siguiente enlace:

Trazando mapas_Ivoox

Más del 70% de la población española es urbana. Sin embargo, eso no nos convierte en expertos en la materia. La ciudad es la creación más compleja del ser humano, complicada hasta para quienes la estudian, la más difícil de comprender, de catalogar, la más inestable, inasible, y a la vez la más importante. La tarea ingente que se propone este espacio es la de acercar, de manera sencilla y amena, al oyente a su comprensión. Exponer su lógica, su espacio, su dinámica, desde los tecnicismos, pero también desde la formulación del espacio sentimental. La ciudad es matemática y planimetría, pero además, y sobre todo, el lugar donde desarrollamos nuestra existencia y nuestras experiencias.

Disfruta la tormenta

Ojalá que en tus atardeceres te acompañe la música celestial,

que al recorrer los cielos límpidos, los horizontes profundos,

las melodías sean propicias en los instantes de luz sobrenatural;

los truenos y relámpagos con Beethoven se vuelven acogedores,

disfruta la tormenta,

los estruendos no infunden miedo ni pavor frente a la belleza de la hecatombe;

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Un clavo

Tienes derecho a aferrarte a un clavo ardiendo,

tienes derecho a no avergonzarte a la hora de buscar compañía,

a pedir auxilio cuando las lágrimas te acogotan,

a clamar por salvar la distancia cuando te ves solitario sobre el precipicio;

si los demás se alejan, por cobardía,

simplemente porque no les interesa,

o por el miedo a sustraerse a su propio desarraigo,

es otra circunstancia;

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Irrepetible

El caos del otoño trae situaciones irrepetibles.

Si me preguntan: ¿qué hiciste ayer? Contestaré:

Preparé dos temas, no fui de cervecitas, no tramé cháchara insustancial, no revelé detalles de mi vida personal, no frecuenté ambientes perversos, no conocí al amor de mi vida, no conversé con chavalas ufanas;

pero preparé dos temas, y contemplé un atardecer.

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Pesado metomentodo

Déjame en paz, ¿quieres? Pesado metomentodo, que cada vez que te veo te encuentro descansando y fumando. Déjame en paz con mi vida y mi filosofía. Entiende que soy tímido, que me estresan los grupos, que me enojan aquellos que están cada vez que me ven haciéndome preguntas, que me dispongo trabajador y organizado por sistema. Entiéndeme que hallo aburrido e insulso ir de cervecitas, y que de ir solo voy con quien me apetece. ¿Por qué tienes que comentar cada vez que digo o que propongo algo? ¿A qué viene ese clasificarme como lo haces? Vete con tu intensidad y tu aburrimiento a otra parte. Si me gusta hacer planes de antemano, ¿por qué tienes que meterte? No me gusta el caos, pero adoro el caos. Solo creo en la teoría del caos, y el caos hay que analizarlo, que comprenderlo, aunque la conclusión sea que es imposible comprenderlo. Permíteme residir con mis contradicciones en paz. No conviertas mi misantropía en ocasiones en una tragedia. Me gusta estar solo como tú te vanaglorias de estar casi siempre acompañado. Pues, ¿quién te lo impide? Tienes gente de sobra. Y conmigo estarás si así yo lo decido.