Archivo de la etiqueta: Arquitectura

La vida en el Pólipo

Novela de ciencia-ficción. El Pólipo, un hiperrascacielos de dos kilómetros de altura, construido con materiales ligeros, tan alto que en las alturas por acción del viento incluso se mueve, baila, como un pólipo de coral mecido por la corriente.

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No soy ese arquitecto

Últimamente no me entran las ficciones, las tramas novelescas no me satisfacen, los guiones manidos, las reflexiones largas para fardar y para aparentar pero que en el fondo no dicen otra cosa que lo mismo. Una legión de escritores que tratan los mismos temas, con diferentes palabras, y lo difícil que es innovar. En estos momentos lo que me entran son libros de matemáticas o de divulgación cuántica. Ni siquiera de arquitectura.

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Todo sobre Barcelona

Quinta emisión del programa “Trazando mapas”.

Todo sobre Barcelona

Barcelona querida, Barcelona de mis amores, Barcelona extraña que te veo de lejos y no te
reconozco, no te gusto, me rehuyes, no te comprendo. Barcelona plural, cosmopolita,
aparentemente solo los extranjeros te comprenden. Los fanáticos te utilizan, los discordes te
tergiversan; supuesta identidad catalana, hablan, capital de la cosmogonía patria. ¿De qué
patria hablan, si en tus calles suena más el inglés que el castellano o incluso que el catalán?
Barcelona ofrecida a los extranjeros, los carteles se escriben en lenguas foráneas porque se
acepta antes al que vive lejos que al vecino que está cerca. Barcelona es vendida al capital de
la globalización como estrategia para reivindicar una identidad fuera de España. Barcelona
se hace cosmopolita para proclamar un localismo, ¿qué contradicción es esta?

Ciudadela temática

Ya pueden escuchar en Ivoox la cuarta edición de Trazando mapas, un programa que hemos dado por titular “Ciudadela temática“.

La ciudad deja de ser industrial y productiva, para convertirse en espacio figurativo y representativo; se abandona la economía secundaria para pasar a una estrategia terciaria, de servicios. Y en el transcurso abandona su alma. Se convierte en un parque temático e historicista, queda congelada en el tiempo, como escenario perpetuo de una realidad que ya no existe. Por un lado la fachada, por el otro los entresijos de su funcionamiento. Se convierte en una ciudad para uno solo de los sentidos, la vista. Todo lo demás es fantasía y trampantojo.

 

El faro cósmico. Claudio Yelnick

Novela de ciencia ficción francesa de corta extensión, muy pródiga en ideas, a decir verdad con un trasfondo muy original, que difícilmente he contemplado en otras partes. Solo que quizás al desarrollo le falta hondura humana. Me explico. Más tensión. El misterio y el horror duran demasiado poco. Mejor organización, la tragedia del protagonista se cuenta demasiado tarde, se incluye casi de manera forzada. El debate científico sobre las causas del fenómenos ocupa quizás todo lo que tendría que haberse extendido el autor en las tramas internas de los personajes. Eso la convierte en una novela simple, de segunda categoría.

Sin embargo, recomendable como un título necesario para los amantes de la ciencia-ficción.

Ah, y aviso para navegantes, en el caso de que la edición contenga un prólogo, no lo lean. Chafa el conjunto de la trama.

Cualquier otra cosa

Me preguntó una alumna el viernes si le recomendaba estudiar arquitectura. Lo hizo justo en la hora después que un compañero me comentara el rumor de que la Junta de Andalucía está planteando la posibilidad de cambiar el sistema de oposición de tal manera que solo aquel que ha estudiado historia pueda enseñar historia. Es decir, que yo como arquitecto, a pesar de que llevo más de un año enseñando la asignatura, no podría presentarme el año que viene. A pesar de que es tan solo un rumor el cuerpo se me puso a temblar, tanto que estuve a punto de decirle a la niña en cuestión: “Estudia cualquier otra cosa”. Porque desde luego los arquitectos ya no pintamos nada. Resulta que está en proyecto una ley que permitiría a los ingenieros firmar edificios, de tal modo que los arquitectos quedaríamos como una especie de diseñadores caros. Por otro lado, si nos metemos en el campo de la docencia la consideración social es que solo podemos impartir matemáticas y dibujo, a pesar de toda la historia del arte que damos, y del urbanismo que es la base de la geografía urbana. O que personalmente me he especializado en esos campos precisamente, con una tesis doctoral a mis espaldas. Pero no, un arquitecto solo puede diseñar edificios. Y si no lo hace, ¿qué le queda? Meterse a político o terrorista. Seguro que le tienen en mayor estima.

El monasterio encantado. Robert van Gulik

En el siglo VII China no había sufrido las decadencias cíclicas de Occidente. Su existencia devenía ininterrumpida. La civilización se perpetuaba, había leyes, había funcionarios, había jueces que acudían para investigar y resolver los crímenes y misterios. Uno de ellos, el juez Di, fue un personaje real famoso por sus dotes detectivescas. Se conservan pocas historias del mismo, pero eso no ha sido óbice para que Robert van Gulik se haya inspirado en el carácter para componer un compendio de novela negra surtido e interesante. Una noche lluviosa, una parada forzosa para pasar la madrugada y la tempestad en un monasterio taoísta en la ladera de una montaña, tres crímenes sin resolver, y sombras funestas por los rincones. Lo que sorprende es la actualidad de la historia narrada, el grado de civilización que alcanzó China en el VII, descrito en el libro, que no deja de hacer rememorar detalles del tiempo presente. La sorprendente humanidad que sobrepasa las barreras culturales y del género.