Archivo de la etiqueta: Ciencia Ficción

El Imperio de Yegorov. Manuel Moyano

La literatura juvenil para adultos está de enhorabuena. Siempre he defendido la ciencia ficción española, he tratado de reivindicar y de favorecer en muchas ocasiones este campo tan poco desarrollado de la literatura nacional. Y por ello debería defender y promocionar un título como el que tenemos entre manos, “El imperio de Yegorov”, del escritor Manuel Moyano. Pero es que, simplemente, no me sale.

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Siegfried. Alex Alice

La mitología adquiere cuerpo. Te engancha, te envuelve, te hace partícipe de un mundo del que no te quieres apartar. Siegfried es un cómic del autor francés Alex Alice, libremente inspirado en el cantar de los Nibelungos, que desarrolla el mito de Sigfrido y el dragón. Hacía años que no disfrutaba tanto de un cómic, tanto desde el aspecto estético como argumental.

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Sequía

Hay quien solo sabe de naturaleza por los bichos muertos en la carretera. Hay quien observa la sequía, el calor a estas alturas del año, y se congratula con que puede ir a la playa a tomar el sol como si fuera verano.

En la habitación estamos concentrados en torno a la mesa, observando el parte meteorológico. La conversación se apaga conforme la presentadora informa que todo transcurre sin cambios. Ni una gota de lluvia, las altas presiones siguen acogotando la Península, los vientos no acuden, las temperaturas se mantienen e incluso en algunas partes suben. Mi padre toma el mando y apaga la pantalla plana, mis hermanos rumian la comida y no dicen nada. Mi madre traga saliva y se acerca al estante para mirar los libros.

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El faro cósmico. Claudio Yelnick

Novela de ciencia ficción francesa de corta extensión, muy pródiga en ideas, a decir verdad con un trasfondo muy original, que difícilmente he contemplado en otras partes. Solo que quizás al desarrollo le falta hondura humana. Me explico. Más tensión. El misterio y el horror duran demasiado poco. Mejor organización, la tragedia del protagonista se cuenta demasiado tarde, se incluye casi de manera forzada. El debate científico sobre las causas del fenómenos ocupa quizás todo lo que tendría que haberse extendido el autor en las tramas internas de los personajes. Eso la convierte en una novela simple, de segunda categoría.

Sin embargo, recomendable como un título necesario para los amantes de la ciencia-ficción.

Ah, y aviso para navegantes, en el caso de que la edición contenga un prólogo, no lo lean. Chafa el conjunto de la trama.

Blade Runner 2049

Más de dos horas y media de metraje, el desarrollo demasiado lento en algunas escenas, varios giros de guión que no se comprenden. Y sin embargo, te quedas con ganas de más. El culto ha evolucionado, se ha vuelto silencioso y minimalista, deja de ser recargado, deja de basarse en la acumulación de residuos por doquier, el menos es mas, y el resultado es apabullante, sobrecogedor. Perdón por adelantarlo, pero en esta ocasión no hay frase del final, y sin embargo no hace falta frase del final. Las esperanzas que uno tiene, los miedos que a uno le acogotan, se encuentran ahí. Todo lo que sabías se queda en nada, esa es la esencia del ser humano, y la de decidir, y de tomar una decisión difícil y fatal cuando llega el instante. Creo que no me hace falta escribir más.

Abracadabra. Pablo Berger

Me hubiera gustado verla con un extranjero al lado, para comprobar su opinión. Porque la impresión que a mí me dio y que permanece una vez sales del cine es de película flojita. Personajes poligoneros, casposos, con una estética hortera a más no poder, y lo que no es poligonero resulta anticuado, pero no anticuado en el sentido de retro, sino vetusto en el contexto de que alguna mano de pintura le falta, salones y dormitorios que son el horror de un decorador, anclados en el tiempo en las memorias del mal gusto aburguesado, castizo y rancio.

No obstante, después recapacitas y dices: Pero cómo señalas que es flojita si Abracadabra es un montón de películas en una, una mezcla de géneros atrevida, arriesgada, original y que no chirría. Si lo tiene todo: drama social, intriga, cine negro, terror, comedia romántica, de malentendidos, fantasía, asesinatos, especulación pseudocientífica, espiritismo paranormal, y la aventura heróica de una mujer que busca su camino en el mundo. ¿Es posible que sean los prejuicios los que me hacen pensar que le falta algo? Ese rechazo al mundo catalogado como choni o cani, que todo resulte tan hortera, tan culturalmente degradado. O la presencia del omnipresente José Mota, que aunque hace un buen papel, el hecho de que estemos tan sobresaturados de su imagen, así como el tipo de humor al que lo tenemos asociado, provoca que la trama quede devaluada. En otras palabras, los prejuicios que mismamente y por otro lado me harían rechazar las proyecciones de “Cine de barrio”.

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La ciudad de los mil planetas

Para alguien que lleva opinando durante años que el cómic francés, al menos el de ciencia ficción, es mucho más imaginativo, interesante y creativo que el americano, sobresaturado de tanto superhéroe, Valerian supone un soplo de aire fresco. O la amas o la odias, es lo que dicen las críticas. Por mi parte ni lo uno ni lo otro. Como he dicho en alguna otra ocasión: me gusta, me podria haber gustado más. Su principal baza es el escenario, la ciudad de los mil planetas.  Los personajes, ni fu ni fa. La historia, ahora hablaré de ella. El escenario. Un lugar donde prácticamente casi todas las civilizaciones de la galaxia, conviven tras entrar en contacto y forman parte de una experiencia colectiva común. La manera de tratar la diversidad de Luc Besson sobrepasa en calidad, en texturas, en credibilidad, en variedad, en imaginación, a todo lo que hayamos visto de Star Wars. Valerian supera a la Guerra de las Galaxias en ese sentido. La ciudad de los mil planetas sobrepasa, y en mucho, tanto que uno llega a odiar todavía más a George Lucas y a la segunda trilogía (la digital, la que según el desarrollo narrativo es la primera), a la imaginería de Coruscant. Uno llega a creerse más lo que ve en ese universo francés que en la fantasmagoria estadounidense.

Sin embargo, su fallo es la historia. Ahí todavía la primera trilogía de Star Wars (la de los ochenta) se lleva el galardón. El argumento de Valerian es desesperantemente buenista. Tienen una ciudad de los mil planetas, donde cada especie es, si cabe, más corrupta y malvada que la anterior, y la trama concluye en un alarde de pureza y de brillantez moral que provoca dentera. Con unos personajes tan perfectos, una raza que da tanto asco de lo brillante, infantil, ingenua, inocente, radiante y perfecta que es, que es lo que hasta cierto punto estropea la película. un poco más de cine negro, un poco más de contrabandistas y de bandidos. Menos edulcoramiento, menos hablar de amor y de poesía barata así por la cara, por favor.

En cualquier caso, Valerian mejor que cualquier refrito de superhéroes yankis que se pueda contemplar este verano