Archivo de la etiqueta: Ciencia Ficción

Abracadabra. Pablo Berger

Me hubiera gustado verla con un extranjero al lado, para comprobar su opinión. Porque la impresión que a mí me dio y que permanece una vez sales del cine es de película flojita. Personajes poligoneros, casposos, con una estética hortera a más no poder, y lo que no es poligonero resulta anticuado, pero no anticuado en el sentido de retro, sino vetusto en el contexto de que alguna mano de pintura le falta, salones y dormitorios que son el horror de un decorador, anclados en el tiempo en las memorias del mal gusto aburguesado, castizo y rancio.

No obstante, después recapacitas y dices: Pero cómo señalas que es flojita si Abracadabra es un montón de películas en una, una mezcla de géneros atrevida, arriesgada, original y que no chirría. Si lo tiene todo: drama social, intriga, cine negro, terror, comedia romántica, de malentendidos, fantasía, asesinatos, especulación pseudocientífica, espiritismo paranormal, y la aventura heróica de una mujer que busca su camino en el mundo. ¿Es posible que sean los prejuicios los que me hacen pensar que le falta algo? Ese rechazo al mundo catalogado como choni o cani, que todo resulte tan hortera, tan culturalmente degradado. O la presencia del omnipresente José Mota, que aunque hace un buen papel, el hecho de que estemos tan sobresaturados de su imagen, así como el tipo de humor al que lo tenemos asociado, provoca que la trama quede devaluada. En otras palabras, los prejuicios que mismamente y por otro lado me harían rechazar las proyecciones de “Cine de barrio”.

Sigue leyendo

Anuncios

La ciudad de los mil planetas

Para alguien que lleva opinando durante años que el cómic francés, al menos el de ciencia ficción, es mucho más imaginativo, interesante y creativo que el americano, sobresaturado de tanto superhéroe, Valerian supone un soplo de aire fresco. O la amas o la odias, es lo que dicen las críticas. Por mi parte ni lo uno ni lo otro. Como he dicho en alguna otra ocasión: me gusta, me podria haber gustado más. Su principal baza es el escenario, la ciudad de los mil planetas.  Los personajes, ni fu ni fa. La historia, ahora hablaré de ella. El escenario. Un lugar donde prácticamente casi todas las civilizaciones de la galaxia, conviven tras entrar en contacto y forman parte de una experiencia colectiva común. La manera de tratar la diversidad de Luc Besson sobrepasa en calidad, en texturas, en credibilidad, en variedad, en imaginación, a todo lo que hayamos visto de Star Wars. Valerian supera a la Guerra de las Galaxias en ese sentido. La ciudad de los mil planetas sobrepasa, y en mucho, tanto que uno llega a odiar todavía más a George Lucas y a la segunda trilogía (la digital, la que según el desarrollo narrativo es la primera), a la imaginería de Coruscant. Uno llega a creerse más lo que ve en ese universo francés que en la fantasmagoria estadounidense.

Sin embargo, su fallo es la historia. Ahí todavía la primera trilogía de Star Wars (la de los ochenta) se lleva el galardón. El argumento de Valerian es desesperantemente buenista. Tienen una ciudad de los mil planetas, donde cada especie es, si cabe, más corrupta y malvada que la anterior, y la trama concluye en un alarde de pureza y de brillantez moral que provoca dentera. Con unos personajes tan perfectos, una raza que da tanto asco de lo brillante, infantil, ingenua, inocente, radiante y perfecta que es, que es lo que hasta cierto punto estropea la película. un poco más de cine negro, un poco más de contrabandistas y de bandidos. Menos edulcoramiento, menos hablar de amor y de poesía barata así por la cara, por favor.

En cualquier caso, Valerian mejor que cualquier refrito de superhéroes yankis que se pueda contemplar este verano

La mente de continuo

Diez horas seguidos juntos, con la cabeza carburando, el cerebro funcionando, ese sistema complejo mutando de continuo, esas neuronas elucubrando, no confío en alguien que después de diez horas permanezca igual, albergue los mismos pensamientos, ideas y actitud que diez horas antes, no puedo mirar sin sospechar a alguien que sea capaz de sonreír durante diez horas seguidas, hipocresía implicada, falsedad, inciertas intenciones, o simplemente que no hay mente, no hay pensamiento, simplemente máquina, estoy rodeado de robots, soy la única persona normal en la habitación.

El bar. Alex de la Iglesia

Me ha gustado. Podría haberme gustado más. Mirando las críticas en los distintos medios, muchos autores recalcan como error garrafal el último cuarto de hora. Coincido en el trasunto, aunque no en las conclusiones sobre por qué ese tercio final resulta enervante. Hay quien habla de agotamiento de un tipo de cine, de la decadencia de un gran cineasta. Prefiero estar de acuerdo con aquellos que esgrimen más bien que al guión le han faltado horas, tiempo de reflexión y de desarrollo.

Sigue leyendo

Dioses de los ochenta

Dioses de los ochenta,

no hacía falta que fuerais buenos actores,

ni que tuvierais interpretaciones redondas,

solo vuestro rostro que llenaba la pantalla.

Dioses de los ochenta,no eran necesarios los guiones sin resquicios,

ni los efectos especiales sin trampa ni cartón,

solo la imaginación, únicamente el delirio de vuestras ocurrencias.

Sigue leyendo

Cazadores de microbios. Paul de Kruif

Cazadores de microbios es probablemente el libro con el que más he disfrutado en los últimos tiempos. Sin ser una novela, sino un libro de divulgación científica, a más decir algo desactualizado teniendo en cuenta que se publicó en 1926, sin embargo que no ha perdido su vigencia ni su interés. Para los amantes del método científico y de las casualidades. Tener en cuenta el tema peliagudo que trata, que puede producir hipocondría, paranoia e incluso terror como es el de las enfermedades y los microscópicos seres que las habitan. Pero por esta misma razón cerciorarse de lo sobrehumano de aquellas gentes: Pasteur, Robert Koch… que se enfrentaron a aquello que ciertamente sabían que podría matarles y aún en esta tesitura prosiguieron de frente. “Cazadores de microbios” tiene la ventaja del momento en el que se escribió, cuando la ciencia y la batalla que detalla aún estaba en sus inicios, en el instante de los pioneros, y no se había vuelto compleja, intrincada y farragosa. “Cazadores de microbios” es como leer la colonización de América o la conquista del oeste desde dentro, mientras tenía lugar, reconocer en los héroes los seres humanos que son y no simples batas detrás de un microscopio.

Premoniciones/Intuiciones

– Vas demasiado aprisa- se queja la mujer en el asiento del copiloto.

– Perdona, no me he dado cuenta.

– Heriberto, ¿has bebido? Te noto más precipitado al volante.

– No, no he tomado gota. Solo que… supongo que estoy un poco nervioso.

La mujer sonríe y le acaricia suavemente la rodilla. Es atractiva, en mitad de la treintena, delgada, los pechos como el trasero pequeños y redondos, el pelo liso, teñido de castaño cobrizo, cortado sobre los hombros, el rostro ovalado y los ojos almendrados. En esos momentos se dispone ataviada con vaqueros, zapatos negros con tacón ancho y una blusa gris oscuro.

– Yo también lo estoy. No te vayas a creer que hago esto todos los días.

Sigue leyendo