Archivo de la etiqueta: Perversiones

La vida en el Pólipo

Novela de ciencia-ficción. El Pólipo, un hiperrascacielos de dos kilómetros de altura, construido con materiales ligeros, tan alto que en las alturas por acción del viento incluso se mueve, baila, como un pólipo de coral mecido por la corriente.

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Decadente

Con aire decadente y la mente en suspenso,

falto de fe y de confianza cuando quisiera hacer lo correcto,

estoy tan cansado, la cabeza se me va,

agotado, se me olvidan las cosas, las pienso, me voy y ahí están,

escapar de la masificación urbana,

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Lo que nunca funciona

De lo que nos pasamos el dia hablando,

de lo que se basan casi todas nuestras conversaciones,

pesadas y anodinas, casi siempre de lo mismo,

vueltas y más vueltas, regodeándonos en cada palabra,

en cada concepto, relaciones fallidas, la persona ansiada que no nos escucha,

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Ciudadela temática

Ya pueden escuchar en Ivoox la cuarta edición de Trazando mapas, un programa que hemos dado por titular “Ciudadela temática“.

La ciudad deja de ser industrial y productiva, para convertirse en espacio figurativo y representativo; se abandona la economía secundaria para pasar a una estrategia terciaria, de servicios. Y en el transcurso abandona su alma. Se convierte en un parque temático e historicista, queda congelada en el tiempo, como escenario perpetuo de una realidad que ya no existe. Por un lado la fachada, por el otro los entresijos de su funcionamiento. Se convierte en una ciudad para uno solo de los sentidos, la vista. Todo lo demás es fantasía y trampantojo.

 

Casi preferiría II

Si me vas a ofrecer tu cariño, que sea hasta las últimas consecuencias, no me dejes con medias tintas. Que no sea un hacer la pelota para que te solucione el problema del ordenador, o para que te aconseje en la difícil tesitura que te aguarda, eso ya lo hago gratis. Si me vas a ofrecer tu comprensión, que sea siempre y a cada momento, y no ahora me acerco y ahora me retiro porque probablemente pienses que empiezo a pensar que quieres más de mí. Ese miedo que tienes. ¿Tan anodina es tu vida que te es tan difícil entender cuando se te desea? Casi preferiría que me tratases como a una mierda, como a una máquina que simplemente funciona, una computadora que se limita a dar respuestas, antes que darme esperanzas. Casi todo el mundo lo hace, ¿por qué no tú? Ojalá fueras aunque fuera la mitad de inteligente para comprender que si de repente me quedo en silencio no es porque me haya cansado, o haya renunciado, sino que ojalá del mismo modo que he insistido y te he buscado, tú empezaras a buscarme y a insistirme.

Abracadabra. Pablo Berger

Me hubiera gustado verla con un extranjero al lado, para comprobar su opinión. Porque la impresión que a mí me dio y que permanece una vez sales del cine es de película flojita. Personajes poligoneros, casposos, con una estética hortera a más no poder, y lo que no es poligonero resulta anticuado, pero no anticuado en el sentido de retro, sino vetusto en el contexto de que alguna mano de pintura le falta, salones y dormitorios que son el horror de un decorador, anclados en el tiempo en las memorias del mal gusto aburguesado, castizo y rancio.

No obstante, después recapacitas y dices: Pero cómo señalas que es flojita si Abracadabra es un montón de películas en una, una mezcla de géneros atrevida, arriesgada, original y que no chirría. Si lo tiene todo: drama social, intriga, cine negro, terror, comedia romántica, de malentendidos, fantasía, asesinatos, especulación pseudocientífica, espiritismo paranormal, y la aventura heróica de una mujer que busca su camino en el mundo. ¿Es posible que sean los prejuicios los que me hacen pensar que le falta algo? Ese rechazo al mundo catalogado como choni o cani, que todo resulte tan hortera, tan culturalmente degradado. O la presencia del omnipresente José Mota, que aunque hace un buen papel, el hecho de que estemos tan sobresaturados de su imagen, así como el tipo de humor al que lo tenemos asociado, provoca que la trama quede devaluada. En otras palabras, los prejuicios que mismamente y por otro lado me harían rechazar las proyecciones de “Cine de barrio”.

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Turista de masas

El turista viaja a los iconos de su infancia para deprimirse. Lo que en su época fue auténtico, con muebles avejentados, las cajoneras clasificadoras de cuando no había ordenadores, los camareros cumpliendo su función de acuerdo a las costumbres del lugar, los edificios a los que se dejaba envejecer por la lluvia y el paso del tiempo, ahora ha pasado a ser no más que un parque de atracciones, con los antiguos establecimientos cerrados, los letreros de las tiendas comunes a cualquier parte del mundo refulgiendo, la turba que lo ocupa todo, cola tras cola, los precios por las nubes, si quieres hacer una foto no tendrás más remedio que hacérsela a la masa, la fotografía de un monumento, cuando crees que no va a pasar nadie, de repente la sorpresa y se convierte en el retrato de un guiri anglosajón desconocido que se ha metido en la plaza.

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