Archivo de la etiqueta: Poemas

Disfruta la tormenta

Ojalá que en tus atardeceres te acompañe la música celestial,

que al recorrer los cielos límpidos, los horizontes profundos,

las melodías sean propicias en los instantes de luz sobrenatural;

los truenos y relámpagos con Beethoven se vuelven acogedores,

disfruta la tormenta,

los estruendos no infunden miedo ni pavor frente a la belleza de la hecatombe;

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Un clavo

Tienes derecho a aferrarte a un clavo ardiendo,

tienes derecho a no avergonzarte a la hora de buscar compañía,

a pedir auxilio cuando las lágrimas te acogotan,

a clamar por salvar la distancia cuando te ves solitario sobre el precipicio;

si los demás se alejan, por cobardía,

simplemente porque no les interesa,

o por el miedo a sustraerse a su propio desarraigo,

es otra circunstancia;

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Casi preferiría II

Si me vas a ofrecer tu cariño, que sea hasta las últimas consecuencias, no me dejes con medias tintas. Que no sea un hacer la pelota para que te solucione el problema del ordenador, o para que te aconseje en la difícil tesitura que te aguarda, eso ya lo hago gratis. Si me vas a ofrecer tu comprensión, que sea siempre y a cada momento, y no ahora me acerco y ahora me retiro porque probablemente pienses que empiezo a pensar que quieres más de mí. Ese miedo que tienes. ¿Tan anodina es tu vida que te es tan difícil entender cuando se te desea? Casi preferiría que me tratases como a una mierda, como a una máquina que simplemente funciona, una computadora que se limita a dar respuestas, antes que darme esperanzas. Casi todo el mundo lo hace, ¿por qué no tú? Ojalá fueras aunque fuera la mitad de inteligente para comprender que si de repente me quedo en silencio no es porque me haya cansado, o haya renunciado, sino que ojalá del mismo modo que he insistido y te he buscado, tú empezaras a buscarme y a insistirme.

Casi preferiría I

No en mi mejor momento, al menos anímicamente. Después de cumplirse el sueño ansiado, el anhelo esperado, contar con un trabajo estable, y bien remunerado, la independencia económica, resulta que no me encuentro mejor que antes. No fluyen las ideas, el desparpajo, la originalidad. Me convierto en un mindundi. Incluso me he vuelto menos sedentario, más nómada, a localización por año. Lo peor es que parece que evoluciono pero no lo hago. Me degrado, degenero, hacia peor, hacia la decadencia. El cambio climático, el calentamiento global, ni una sola gota de lluvia en octubre, las nueces que en los nogales se quedan enanas, la inestabilidad política, y por mi parte lo único que se me ocurre es escribir una entrada en el blog quejándome. Ay de esos tiempos en que pensaba que con la economía saneada vendría todo, la pareja, convertirme en una persona madura y mayor, una familia propia, una casa. Ay de esos años que concebía que cuando lo consiguiera, salir del bache, escapar de la crisis económica, vendría el devenir rodado. Ay de esos tiempos, ¿dónde quedaron?